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Lateral derecho Castillo de Javier
Lateral izquierda Castillo de Javier
Cascante

El escudo de Cascante se compone de: Sobre fondo azul  un castillo de oro almenado,  de tres torres, la de en medio mayor,  y en la puerta una cabeza de buey. Alrededor la inscripción: Civitas Cascantum Municipium Romanorum. El buey denota el origen romano.

Escudo_Cascante

CASCANTE
Categoría
Ciudad
Superficie en km2
63,4
Distancia a Pamplona
104
Altitud
257
Habitantes
3970

 

Situación:


Limita con el municipio de Tudela por el oeste y al norte, con  el de Murchante por el norte, con el de  Ablitas por el este y con los de  Barillas, Tulebras, Monteagudo y Tarazona (Zaragoza) por el sur.

El término se halla comprendido entre el cauce del río Queiles, en la muga de Tudela, y los 660 m de las Sierras marginales del Sistema Ibérico.

Historia


En su término se localizan tres yacimientos  de la Edad de Bronce. Donde se asienta el pueblo actual se hallaba Cascantum, mansión o fin de etapa de la vía que unía, según el Itinerario de Antonino, Tarragona con Astorga. Tito Livio la considera ciudad celtíbera cuando fue devastada por Sertorio (76 a.C.). Plinio la cita ya como municipio latino viejo, y Ptolomeo la incluye entre las ciudades vasconas. Tuvo una importante ceca; en las monedas con caracteres ibéricos consta con el nombre de Caiscata y las romanas tienen en el reverso la figura de un toro con la leyenda municipium Cascantum.

No puede establecerse el momento preciso de su cristianización, pero en el año 465 contaba ya con una comunidad cristiana, que incluía miembros de las altas capas sociales (honorati, possessores). Junto con otras comunidades elevó al papa Hilario una carta en defensa del obispo Silvano de Calahorra; es el primer testimonio escrito e indubitable de la presencia cristiana en tierras de la actual Navarra.

No hay noticia expresa del lugar bajo la dominación musulmana, aunque la islamización fue considerable a juzgar por la persistencia XV y la impronta árabe en el léxico actual del regadío.

Como parte integrante del distrito de Tudela, pasó a manos cristianas en febrero de 1119,  haciendo de ella un señorío. Entre sus sucesores destacaron Pedro Sánchez de Monteagudo. En 1281 la corona logró comprar la villa. En 1551 la propia villa compró el señorío por 15.000 ducados.

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