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Lateral derecho Castillo de Javier
Lateral izquierda Castillo de Javier
Echarri-Aranaz

El escudo del municipio de Echarri.Aranaz se compone de: Dos leones en ademán de batallar uno contra otro, encima las cadenas del Reino de Navarra y rodeando todo el conjunto, siete aspas de San Andrés

 

Escudo_de_Etxarri-Aranatz_(2007).svg

ECHARRI-ARANAZ
Categoría
Villa
Superficie en km2
32,6
Distancia a Pamplona
40
Altitud
508
Habitantes
2.456

 

Situación:


Limita al norte con las Uniones de Amézqueta y Villafranca de Oria de Guipúzcoa, al este con los municipios de Ergoyena y Arbizu, al sur, de nuevo, con Ergoyena y con la sierra de Urbasa y al oeste con los de Bacáicoa y Atáun, éste de Guipúzcoa.

Su término se extiende desde la sierra de Urbasa hasta la de Aralar. Se encuentra, por tanto, situado en el llamado Corredor del Araquil, nombre del curso fluvial que lo atraviesa.

Historia


Habitada desde tiempo inmemorial, su primera mención escrita nos habla de que era una heredad real que estaba presidida por una torre y por la iglesia de Santa María de Echarri.

En 1251 Teobaldo I de Navarra entregó la torre y la iglesia a los habitantes de la tierra de Aranaz a cambio de 4.000 sueldos. La villa, no obstante, nació en 1312, cuando las gentes de la tierra solicitaron del gobernador Enguerrand de Villers la construcción de una bastida, una fortificación, que les protegiera de los malhechores guipuzcoanos que constantemente atacaban la zona. El gobernador les otorgó, también, una carta de población que contenía significativas franquezas y privilegios y dotaba de las necesarias estructuras para el gobierno del municipio. Su objetivo era atraer pobladores. En 1321 el rey cedió la iglesia de la nueva villa a la catedral de Pamplona y sus rentas acabaron en manos del obispo.

El éxito de la fundación no fue completo: no se evitaron las incursiones guipuzcoanas, ni se levantó una bastida. Por ello en 1351 Carlos II, además de repartir la heredad real entre los pobladores, acometió la construcción de una muralla que hiciera de la villa una verdadera plaza fuerte. Para asegurar el futuro de la población se obligó a los pobladores de las aldeas vecinas a abandonarlas y concentrase en la villa fuerte, aunque hubo excepciones. Las obras de fortificación no impidieron que la villa fuera tomada por los castellanos en 1378.

Durante la primera Guerra Carlista, fue escenario de un encuentro sangriento entre Zumalacárregui y el marqués de Moncayo. Hasta las reformas administrativas que convirtieron Navarra en provincia, Echarri-Aranaz fue una de las villas separadas del valle de Araquil.

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