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Lateral derecho Castillo de Javier
Lateral izquierda Castillo de Javier
Estella

El escudo de Estella se compone de: estrella de ocho puntas dorada, rodeada de las cadenas de Navarra. Encima corona real.

Estella

ESTELLA
Categoría
Villa
Superficie en km2
15,2
Distancia a Pamplona
44
Altitud
483
Habitantes
13695

 

Situación


Ciudad situada aguas abajo de la confluencia del río Urederra sobre el Ega, allí donde éste abandona su tramo E-O iniciado en la llanura de Santa Cruz de Campezo (Alava), y comienza el recorrido N-S en dirección al Ebro.

Limita con los municipios de Yerri al norte, Villatuerta al este Aberin al sur y Ayegui y Allín al oeste.

Geomorfológicamente, el término lo forma básicamente un diapiro, el más meridional entre los de Tierra Estella, El diapiro ha provocado el levantamiento de la Peña de los Castillos y San Millán (669 m). El municipio se halla limitado entre las crestas diapíricas de Montejurra (1.045 m) y Monjardín (890 m). Las orillas del río Ega se encuentran jalonadas por dos niveles de terrazas entre Estella y Villatuerta.

Historia


En su término se localizan una serie de asentamientos arqueológicos en los lugares de Ordoiz, Zarapuz y el Fosal. Entre los hallazgos sueltos destacan un hacha pulimentada de la Edad de Bronce y un fragmento de estela funeraria de época romana, aprovechada como material constructivo en uno de los muros de la iglesia de San Pedro de Lizarra. También se tiene noticia de diversos hallazgos de época romana en el término de Mercatondoa.

Se ha datado tradicionalmente el nacimiento de la ciudad en el año 1090. El rey Sancho Ramírez la instituyó expresamente en el término de su villa de Lizarrara o Lizarra como nueva escala y desvío del camino de Santiago que hasta entonces discurría por Zarapuz, señorío de San Juan de la Peña.

El lugar impresionaba ya muy favorablemente incluso a los transeúntes más cosmopolitas, como el gran abad cluniacense Pedro el Venerable. “Hay en tierras de Hispania, -escribe hacia 1141- un noble y famoso castillo que, por lo adecuado de su situación y la fertilidad de sus tierras próximas, y por la numerosa población que lo habita, en todo lo cual supera a los castillos que lo rodean, estimo que no en vano se llama Estella”. Coetáneamente, el exigente autor de la “Guía” del peregrino, Aymerico Picaud, encuentra la villa “llena de toda felicidad” y ensalza la calidad y la cantidad de sus vinos y comestibles.

Estación de primera categoría en la ruta de Santiago, singular concentración de instituciones religiosas, capital mercantil, política y militar de una extensa periferia, Estella vivió su apogeo ciudadano durante el siglo XIII. Se ha calculado que su complejo recinto murado cobijaba hacia 1264 un total de 1.128 familias por lo menos, óptimo demográfico hasta el siglo XIX.

El concejo estellés tuvo representación en la “Cort General” en cuanto empezaron a participar en ella los “hombres de rúa”, mandatarios de las “buenas villas”, por lo menos desde 1245.

Las hostilidades con Castilla (1429-1430) y, sobre todo, la guerra civil encendida a mediados de siglo, se añadieron poco después otro asedio castellano (1463) y una descomunal riada del Ega que arrasó casi la mitad del caserío (1475). Estella se aproximaba, pues, a la época moderna abrumada por las calamidades, sembrada de ruinas, medio vacía de gentes.

Durante los siglos XVI y XVII se fue consolidando el sistema de gobierno municipal La corporación estaba formada por el alcalde, seis jurados y seis regidores.
La ciudad mantuvo un Estudio de Gramática al que acudían los jóvenes de la comarca; su actividad se prolongó hasta finales del siglo XVIII.

Durante la Guerra de la Independencia, en junio de 1808, se constituyeron algunas de las primeras compañías armadas contra el invasor francés, levantadas primero por Antonio Pérez, y más tarde por Andrés de Eguaguirre. A partir de 1809 la ciudad recibió destacamentos franceses; las partidas de Javier Mina y Francisco Espoz y Mina hostigaron a las tropas napoleónicas y ocuparon esporádicamente la ciudad, que en 1813 pasó definitivamente bajo control español.

Durante el trienio constitucional Estella vivió la agitación realista y en octubre de 1822 Guergué tomó la ciudad para la causa del realismo.

Durante la primera guerra carlista el 14 de noviembre de 1833, en el paseo de los Llanos, Zumalacárregui fue nombrado comandante general de las tropas de Don Carlos.

En las dos primeras décadas del siglo XX la ciudad experimentó cambios sustanciales en su plano urbano, prácticamente invariable desde el siglo XVI. Se derribaron las murallas entre 1905 y 1906.

El 14 de junio de 1931 se celebró en Estella la asamblea de ayuntamientos vascos, que aprobó, con 427 votos favorables , el proyecto de Estatuto de Autonomía, llamado a partir de esta fecha Estatuto de Estella.

 

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