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La UPNA recibe el legado de Apolinar Azanza Azcona

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La familia de Apolinar Azanza Azcona, científico navarro pionero en la investigación en genética vegetal, dona a la UPNA su legado

La familia de Apolinar Azanza Azcona (Estella, 1889-Pamplona, 1959), científico navarro pionero en España en la investigación de genética vegetal, ha donado su fondo documental y bibliográfico a la Universidad Pública de Navarra (UPNA). Este agrónomo trabajó de forma innovadora durante la primera mitad del siglo XX en dos áreas, la cerealística y la vitivinícola, y obtuvo, mediante hibridación, nuevas variedades de trigo, a las que denominó “Navarros”, así como variedades de maíz, vides viníferas y portainjertos, a lo largo de los cuarenta años en que ejerció como jefe del Instituto de Mejora de Plantas en el Servicio de Agricultura de la Diputación Foral de Navarra.

Un grupo de familiares de Apolinar Azanza, encabezado por dos de sus hijas, Aurora y Maribel Azanza Nieto, fue recibido por el rector de la institución académica, Ramón Gonzalo. Les acompañaban el catedrático Gonzaga Santesteban García, responsable del grupo de investigación Fruticultura y Viticultura Avanzadas de la UPNA, y el ingeniero agrónomo Julián Palacios Muruzábal, propietario y director técnico de la empresa navarra Viticultura Viva. Ambos, antiguos alumnos de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y Biociencias (ETSIAB) de la institución académica, han mediado para que el legado se quede en la universidad donde estudiaron.

En el primer caso, Apolinar Azanza se dedicó tanto al estudio de los trigos como al de los maíces, cebadas y avenas, pero destacó, por los éxitos alcanzados, en su labor en la mejora del trigo, que, en esa época, era el cultivo rey de Navarra. “Con anterioridad a la Revolución Verde del norteamericano Norman Borlaug en los años 60, Apolinar Azanza había obtenido ya en 1937, como resultado de sus investigaciones iniciadas en 1919, trigos semi-enanos de alto rendimiento (hasta 6.000 Kg/hectárea), cuando en España la media de productividad del trigo en 1930-1935 era de 940 kg/hectárea”, recordaba una de sus hijas, Mercedes Azanza Nieto, ya fallecida, en un blog que dedicó a difundir la figura de su padre. También patentó en 1946 un panfermentógrafo, aparato que servía para determinar el valor panadero de las harinas: la prueba de fermentación.

Respecto a la vitivinicultura, para mejorar la calidad de los vinos navarros y hallar portainjertos resistentes a la filoxera, se propuso una investigación “única de su clase en España”, según la describía su hija: la de la hibridación. Para ello, contó con más de 3.500 variedades de vides, “la colección más completa de España y acaso de Europa”, en Villava. Desempeñó también un papel fundamental en la erradicación de la filoxera en los viñedos navarros, plaga que había reaparecido en 1911, y salvó numerosas cosechas de vino diagnosticando a tiempo enfermedades de las vides para poder tratarlas adecuadamente, como la acariosis, plaga de la que fue el primero en España en identificar (1914).

Labor divulgativa

A su labor científica, hay que agregar un importante trabajo de divulgación: escribió, en diversas ocasiones bajo el pseudónimo de Ampelos, de manera muy didáctica, incluso sobre los temas más áridos, pero no logró que le editaran más que una pequeña parte de todos sus escritos. En este sentido, su obra de mayor difusión fue “La filoxera en los viñedos reconstituidos de Navarra” (1919), de la que se editaron 5.000 ejemplares. La falta de publicación de sus libros se vio compensada, en parte, por los centenares de artículos que vio publicados en revistas de temática agrícola y en los periódicos locales navarros.

Otro dato relevante de su biografía son los intercambios profesionales con el Instituto de Agronomía Experimental de Leningrado (la actual ciudad rusa de San Petesburgo), dirigido por el destacado genetista Nikolái Ivánovich Vavílov (1887-1943), con quien estuvo en Pamplona y mantuvo correspondencia desde 1927 hasta 1935.

El legado de Apolinar Azanza, donado a la Biblioteca de la Universidad Pública de Navarra, consta de una nutrida colección de libros, revistas y folletos sobre agronomía y de cuadernos personales en los que recogía sus investigaciones cerealísticas y vitivinícolas.

Familiares de Apolinar Azanza y personas vinculadas a la viticultura con el rector de la UPNA, Ramón Gonzalo (centro). UPNA

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