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Cuando Pablo Iglesias coge la linde…

Esta semana, Pablo Iglesias acudió al Hormiguero y cosechó el peor resultado de audiencia de todos los líderes que por allí han pasado: aproximadamente un millón y medio de espectadores, frente a los dos millones de Casado o Errejón, los dos millones y medio de Rivera o los cuatro millones de Santi Abascal.

Pero lo peor de su aparición televisiva no fue el poco interés que despertó, sino que Pablo Iglesias volvió a enredarse en sus ataques a Amancio Ortega, a cuenta de las donaciones de equipos de tratamiento contra el cáncer. Sostenella y no enmendalla.

Iglesias volvió a decir que él quiere una sanidad pagada con fondos públicos y no tener que depender de la caridad de los ricos. Lo cual es un ejemplo perfecto de la conocida falacia del falso dilema, que consiste en presentar dos opciones como si fueran mutuamente excluyentes, cuando no lo son. Nuestro país dedica anualmente a la atención sanitaria más de 75.000 millones de euros de dinero público, una cantidad astronómica. Y, sin embargo, ese dinero no permite cubrir todos los tipos de tratamiento o de atención sanitaria concebibles, por lo que cualquier donación adicional, como las que Amancio Ortega realiza, servirá para mejorar el servicio de sanidad pública. Lejos de existir incompatibilidad entre ambas cosas, las donaciones privadas complementan la inversión del estado.

No sé qué me preocupa más: si que Pablo Iglesias no comprenda que su razonamiento es falaz, lo que indicaría que su sectarismo le nubla la inteligencia en este tema en concreto; o que sí que lo comprenda, pero piense que los españoles son idiotas y no se van a dar cuenta de la falacia. En el primer caso, me aterra pensar en que alguna vez llegue a gobernarnos alguien a quien su sectarismo le impide tomar decisiones racionales; en el segundo caso, lo que me aterra es pensar que alguien con tan pocos escrúpulos pueda llegar alguna vez al gobierno.

Por si acaso estamos ante la primera de las alternativas y Pablo Iglesias no se da cuenta de la tontería que está diciendo, déjenme poner un ejemplo que hasta Pablo Iglesias pueda entender.

Vamos a suponer que hacemos caso al líder de Podemos y rechazamos las donaciones de equipos contra el cáncer de Amancio Ortega porque la sanidad pública «no puede depender de la caridad de los ricos». Y entonces nos sentamos a una mesa con los presupuestos generales del estado y decidimos gastar el máximo de dinero posible en sanidad pública. Por ejemplo, seamos voluntaristas y vamos a suponer que podemos, haciendo un enorme esfuerzo, elevar el gasto sanitario hasta los 100.000 millones de euros anuales (habría que ver de dónde sacamos el dinero, pero esa es otra cuestión). Con los 25.000 millones adicionales que hemos aprobado, nos compramos las mejores máquinas contra el cáncer que encontremos, y los mejores aparatos de diagnóstico para todas las principales enfermedades.

Sin embargo, es imposible que podamos cubrirlo todo. Por ejemplo, en estos momentos existe un catálogo de 7.000 enfermedades raras, la mayoría de las cuales son mutaciones genéticas que afectan a menos de 300 personas en todo el mundo. ¿Sabe Pablo Iglesias que desarrollar un tratamiento para una sola de esas enfermedades cuesta de media unos 400 millones de euros? Aunque quisiéramos, no hay dinero suficiente para poder enfrentarnos a todas.

Vamos a suponer que, con ese dinero adicional que hemos destinado a sanidad, cubrimos también el desarrollo de tratamientos contra diez, veinte o treinta enfermedades raras cada año. ¿Y qué pasa entonces si Amancio Ortega pone sobre la mesa 400 millones de euros para que podamos desarrollar ESTE AÑO el tratamiento contra una enfermedad rara que nos habíamos visto obligados a dejar para el año siguiente? ¿Le diría Pablo Iglesias que no?

Supongamos que Pablo Iglesias, llevado de su sectarismo, rechaza ese dinero e, imponiendo un esfuerzo a los españoles, nos obliga a dedicar otros 400 millones de euros más a sanidad, para cubrir también este año esa enfermedad rara. ¿Y qué pasa si Amancio Ortega vuelve a ofrecer los 400 millones de euros para desarrollar el tratamiento para OTRA de las enfermedades raras que hemos dejado para el año que viene? ¿Lo rechazaría también Iglesias?

¿Se da cuenta Pablo Iglesias de por qué está diciendo algo absurdo? Por mucho dinero público que dediquemos, SIEMPRE habrá cosas que dejemos sin hacer, porque no hay dinero suficiente en el mundo para cubrir todos los posibles tratamientos o todas las posibles investigaciones que se pueden hacer en el campo de la salud. La gestión sanitaria, de hecho, consiste en priorizar y dedicar los recursos, que necesariamente son limitados, a aquello en donde mejor servicio puedan hacer.

¿Creen Vds. que, con estas explicaciones, Pablo Iglesias comprenderá la falacia en la que incurre? Me temo que no: como dice el refrán, cuando un tonto coge la linde, la linde se acaba y el tonto sigue.

Aunque sí espero que alguno de sus potenciales votantes se de cuenta de que la sanidad en este país sería mucho peor con un sectario como Pablo Iglesias gobernando.

Luis del Pino, Director de Sin Complejos en esRadio, autor de Los enigmas del 11-M y 11-M Golpe de régimen, entre otros. Analista de Libertad Digital

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