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Lateral izquierda Castillo de Javier

Alea jacta est (Julio César)

La situación política, y de sus personajes, actual y de actualidad, me recuerda aquel chiste que hace años me contaron. Eran dos individuos, a cual más egoísta, que les ofrecieron un premio económico a aquel que resistiese más tiempo con la cabeza sumergida en sendos cubos de agua; no se entregó el premio porque los dos acabaron ahogados.

En el tablero de la política diaria, desde hace al menos tres años, nos encontramos con dos personajes a cuál más egoísta, más egocentrista y más presuntuoso. El ansia de poder hechiza a uno y otro por igual hasta hacerles perder la realidad de las cosas; uno porque ya lo ha palpado, y eso imprime carácter, y el otro porque desespera por tocarlo, al tiempo demostrarles a los dirigentes de Venezuela e Irán que el dinero de sus subvenciones no ha sido en vano.

Después de las elecciones generales celebradas el 20 de Junio de 2.016, apenas salido de la reunión de Pablo Iglesias con el Rey, en las consultas previas para designar al candidato a Presidente del Gobierno, y sin haberle aún enfriado las suelas de los zapatos tras sus pasos por las dependencias reales, ponía en conocimiento del pueblo español, antes del candidato a Presidente, que no votaría la investidura de Pedro Sánchez si este no contaba con su Partido a la hora de formar gobierno; para que la investidura, a pesar de que sus votos, aunque necesarios, no eran suficientes, fuera posible, pedía al PS una vicepresidencia cuyo titular, naturalmente sería para él, y, al menos, la mitad de los ministerios, tales como el de Economía, Educación, Sanidad, y Servicios Sociales, Defensa, Interior y uno de nueva creación, de Plurinacionalidad, en orden a los escaños alcanzados por Podemos en Cataluña, además de la dirección, yo diría mangoneo, de RTVE, como buen dirigente comunista para la propaganda del régimen, si bien en esto también lo hace de maravilla el PS. Es decir; Pablo Iglesias pedía una bagatela de ministerios y que suponía que Pedro Sánchez aceptaría sin más. En el mencionado acto, el dirigente de Podemos se hacía arropar de los que pretendía fueran “sus” futuros ministros, o algunos de ellos; Iñigo Errejón, Javier Domenech, Irene Montero, Carolina Bescansa, la juez Victoria Rosell y el ex general Julio Rodríguez. Obsérvese que Iñigo, Javier y Carolina acabaron posteriormente por abandonar a Iglesias, Irene es su consorte y Julio está desaparecido en combate.

Cuando Pedro Sánchez salió de la reunión con el Rey, en la ronda de consultas, y se enteró que medio gobierno ya lo había confeccionado Iglesias, puso cara de póker, no sabiendo si reír o mostrar su perplejidad.

Obviaré lo sucedido desde esta fecha y el famoso NO es NO de Pedro Sánchez, así como la moción de censura a Mariano Rajoy, celebrada los días 31 de Mayo y uno de Junio, en la que se pudo ver hasta qué punto no debe uno fiarse del PNV, posterior gobierno del PS con los Presupuestos Generales del Estado del PP, así como el populismo descarado de Mr. Falcon hasta las Elecciones Generales del 28 de Abril de 2.019, al no conseguir la aprobación de sus presupuestos, con el fin de no hacer este relato tedioso y largo.

Tras celebrarse estas últimas elecciones, Pablo Iglesias vuelve a la carga y no habiendo aprendido en absoluto de la experiencia y error de 2.016, se obstina, al carecer el PS de mayoría suficiente, en exigirle los mismos cargos ministeriales que en el pasado, para poder formar gobierno de coalición, que el PS, en principio, le llama de colaboración para, como siempre, jugar con el sentido de las palabras y camuflar su verdadera intencionalidad. Iglesias pide en esta ocasión un Ministerio de Derechos Sociales Igualdad y Economía de los Ciudadanos, de Seguridad Social y Lucha contra la Precariedad, Transición Energética, Medioambiente y Derecho de los Animales, de Justicia Fiscal y Lucha contra el Fraude, de Ciencia, Innovación, Universidades y Economía Digital. Pedro Sánchez, nuevamente, no aceptó sus exageradas pretensiones.

Ante la proposición de Iglesias, Sánchez le hace saber que no está dispuesto a cederle competencias en Trabajo, Hacienda y Transición Ecológica; más tarde fue más allá y manifestó el 18 de Julio, que el único escollo para lograr un acuerdo era la presencia de Pablo Iglesias en el Consejo de Ministros, manifestación clara de que en realidad Pedro Sánchez nunca quiso pactar un gobierno de coalición con Podemos, pues daba por hecho que dicha propuesta no sería admitida por el líder de Podemos. La sorpresa general, y sobre todo de Sánchez, fue cuando al día siguiente, Iglesias manifiesta que se hace a un lado y que no sería un obstáculo para llegar a un acuerdo. Horas más tarde, para la segunda votación de investidura, que bastaría para su aprobación de la mayoría simple, el PS intenta volar todos los puentes de entendimiento y filtra multitud de documentos de las negociaciones.

Es, por tanto, sabido que el PS quiere gobernar en solitario, sin tener que soportar la pesada carga que Pablo Iglesias representa; no quiere admitir ni de lejos a miembros de Podemos en el Consejo de Ministros, al tiempo que Sánchez pretende que, después de insultar a C´s y PP en los debates de investidura, y de llegar al gobierno de Navarra mediante pacto con EH Bildu y Geroa Bai; hoy su gobierno cuenta con cuatro consejeros, se abstengan para que prospere la investidura; mayor descaro es casi imposible.

Estando en esta situación, vemos a Pablo Iglesias condescendiendo en casi todo con respecto a las proposiciones de Sánchez, bajando las suyas propias, pareciendo más un líder de una orden mendicante que de un Partido político; sus gimoteos llegan a asombrar a sus votantes y no votantes.

En cuanto a Sánchez, está claro que nunca quiso pactar y aprovechó el tiempo de Presidente en funciones para hacer campaña electoral, subir en las encuestas e ir a elecciones, cuando lo lógico y más sensato sería llegar a un acuerdo programático con Ciudadanos y gobernar solo el PS o en coalición con dicho Partido.

Estando concluyendo este artículo, leo que Rivera se reunirá con Casado para abstenerse conjuntamente, si Pedro Sánchez acepta planificar el artículo 155 de la Constitución, el compromiso de no subir los impuestos y la renuncia del PS a gobernar con los nacionalistas en Navarra y revertir la situación actual. Esta proposición, naturalmente, no fue aceptada, eso sí, con buenas palabras, por el Partido Popular. Tampoco Pedo Sánchez las ha aceptado manifestando hipócritamente que esas condiciones ya están en vigor en la actualidad; por lo que mucho sospecho que estamos abocados a ir a las elecciones en Noviembre.

Las opiniones y los hechos en política son muy volátiles y cambiantes, pero creo que la suerte está echada.

José F. Feijóo Carrasco, profesor y ex secretario de Ayuntamiento

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