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«Dionisio» celebra los placeres terrenales en un festín teatral

La antagónica dualidad entre lo apolíneo y lo dionisiaco toma forma en una ecléctica fusión teatral que aúna flamenco, ballet, danza contemporánea y palabra con «Dionisio», el cuarto estreno de la 65 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, dirigido por el bailaor y coreógrafo Rafael Amargo

Esta revisión particular sobre el dios de los placeres (Baco para los romanos), que cuenta con la dramaturgia de Rafael Moraira, plantea un homenaje al gran personaje de la mitología clásica cuyo nacimiento inusual y prematuro dificultó su camino al panteón olímpico.

La propuesta de teatro-danza dibuja un semidiós, hijo de Zeus y una mujer mortal llamada Sémele, motivo por el cual queda relegado a un segundo plano y debe luchar por demostrar al padre de los dioses que en su locura está la belleza.

Con este montaje son tres las veces que el bailaor granadino ha actuado sobre la arena del Teatro Romano. En esta ocasión, Amargo da vida al dios de la sexualidad libre y la embriaguez, en un espectáculo propio sobre el alma y el cuerpo que invita a observar, escuchar, sentir y dejarse llevar.

El Dionisio en el que ha trabajado el coreógrafo encuentra la máxima expresión en la música y el baile a través de la conjugación de géneros y disciplinas dispares, al tiempo que se sirve del texto como hilo conductor de la historia.

La distinción de la danza clásica y la vehemencia del flamenco reflejan el conflicto de la perfección y la vida ordenada personificada en Apolo, frente al caos y el desenfreno que dominan a Dionisio.

No obstante, en la contraposición se encuentra la complementariedad. El dios de la mesura y el equilibro no podría ser pensado sin la divinidad de la embriaguez y la disolución en uno mismo, como tampoco la deidad del frenesí podría entenderse sin la claridad y el orden apolíneos. Ambos se producen por una única fuerza, la de la naturaleza.

Amargo se identifica con Dionisio y lo resuelve siguiendo el carácter mágico de este personaje que simboliza la liberación del ser, con pasión, exceso y sensualidad. Sin embargo, su actitud canalla provocará que la propia conciencia le persiga encarnada en la actriz Luciana Bongianino.

La obra, intensa y trasgresora, es llevada a escena por unos 40 intérpretes entre los que destacan actores como Antonio Albella en el papel de Zeus, quien tendrá que mediar en el enfrentamiento entre el hijo díscolo y el intachable, o Cecilia Sarli como una Ariadna humana que se enamora, traiciona, abandona y es abandonada.

En este festín se da cita también Rocío Madrid que repite en el festival emeritense tras interpretar a Afrodita hace dos años en la obra «La bella Helena». En esta ocasión representa a Talía, una musa de la comedia que desvela dotes escénicas y musicales de la actriz malagueña desconocidas.

«Dionisio» es una juerga pensada para llegar a todo el público que nos arrastra a huir del aburrimiento mediante una dramática sencilla capaz de mantener partes de comedia luminosas y alegres junto a sombríos momentos de tragedia.

Más allá de consideraciones filosóficas, en este montaje también hay cabida para el éxtasis, la fiesta y el vino. En una propuesta acerca del dios de la lujuria, no podía faltar el desnudo y la sensualidad.

En el Olimpo de Amargo hay, además, efectos audiovisuales que juegan con la escena del monumento bimilenario y ofrecen imágenes evocadoras, junto a una escenografía y vestuario coloridos que figuran los ingredientes de esta trama, la locura, la pasión y el éxtasis, así como la desgracia y la muerte que permanece acechante en Tanatos.

La compañía de Amargo se mueve en la música del compositor Jesús Durán a la que se suman temas inéditos de artistas invitados como el israelí Idan Raichel, David Coronel y Edith Salazar.

La voz de Mayte Maya, el compás del «gitano hippie» Diego Carrasco, Maloko Soto, los gitanos de Jerez, Pakito «El aspirina» y el baile con palillos de Saray Cortés se encargan de invocar el duende y defender los palos flamencos en actuaciones refrendadas por los aplausos y jaleos del público.

«Dionisio» tiene programada otra función mañana en la que participará Alfred García como artista invitado tras la que dejará el espacio al ballet «Antígona» en una semana dedicada a la danza. EFE

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