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Navarra es como una caja de bombones…

Esta mañana me disponía a enviar mi colaboración semanal a este medio de comunicación. Pero, mientras probaba unos bombones que me habían regalado este sábado, leí una contribución de mi compañero José Luis Uriz, a quien siempre he tenido en muy buen concepto y me ha sorprendido bastante, al igual que el relleno de licor del que me acabada de comer. Tanto como para cambiar el contenido de mi contribución.

Llevo semanas escuchando con mayor intensidad en los medios las declaraciones de políticos de muy variado signo, que no hacen más que referirse a las derechas, izquierdas, centros, arribas, abajos, delantes, detrás y un dos tres, etc. Y a estas alturas del partido no comprendo cómo la ciudadanía no se subleva mediáticamente ante este lenguaje “marketiniano”, vacuo hasta el extremo. Pues si utilizamos la razón y el sentido común, que se suele decir que es el menos común de los sentidos, son nomenclaturas que lo único que pretenden es enfrentar a personas sin que realmente sepan el motivo de fondo de dicho enfrentamiento. Y sin embargo, no somos sinceros a la hora de defender lo que hay de fondo, valores sociales y de convivencia, que algunos llaman ideología.

Dicho esto, me sorprende enormemente que se clasifiquen determinados partidos políticos como de “izquierda”, “derecha”, extremos o no,…, sin que en dicha clasificación se tenga en consideración criterio objetivo alguno, que ponga de manifiesto valores comunes de base para agruparse en uno u otro sentido. Esto es, recordemos que Geroa Bai-PNV, a modo de ejemplo, es un partido supuestamente de izquierdas (o progresista), cuando hace pocos años fue expulsado, por ejemplo, del grupo europeo de partidos de derechas (como el PP) por ser considerado dentro de dicho grupo europeo como un partido ultra-conservador y demasiado de derechas. Ahora bien, tal vez en estas líneas yo esté siendo el Cristobal Colón de turno, y descubra que la política y sus espectros son redondos, como la tierra, y que cuando te escoras mucho a la derecha acabas llegando a la extrema izquierda sin darte cuenta. Esto es lo que tiene la globalización y sus efectos sobre el RH.

Volviendo a lo concreto, vamos a centrarnos en lo más básico de nuestro sistema político. Vivimos en un Estado de Derecho, que se supone que es un sistema de separación de poderes, y se caracteriza por su sentido democrático (real) y social. Se supone que los diferentes poderes del Estado, ejecutivo (Gobiernos), legislativo (Cortes Generales y Parlamentos autonómicos) y judicial (Tribunales de Justicia), se configuran de modo que una vez constituidos funcionan de forma autónoma, respetándose unos a otros en sus respectivas funciones y competencias. Para que nos entendamos, la configuración de los Gobiernos es independiente de las decisiones judiciales que garantizan el respeto a nuestro Estado de Derecho y su concreción en los derechos de los ciudadanos como individuos y como sociedad. A este respecto, me parece poco edificante que representantes de los poderes legislativo o ejecutivo pretendan inmiscuirse en el ejercicio de las competencias y funciones del poder judicial, sea a través de campañas de presión mediática o de cualquier otra forma que en la práctica quiebre el propio Estado de Derecho. No obstante, existen otros sistemas políticos en otros Estados donde su organización no contempla esta separación de poderes como garantía de la efectividad de los derechos de sus ciudadanos, como sucede en Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Irán, y un largo etc. A mí, personalmente, me convence más nuestro sistema, pero a otros tal vez les guste más el modelo garantista de referentes políticos como Kim Jong-un (Corea del Norte), a pesar de que aún, bajo mi punto de vista, tenga que pulir alguna cuestión respecto del derecho al recurso frente a sus resoluciones al más puro estilo de Robespierre (el de la guillotina).

Entrando en el análisis de fondo del artículo de mi compañero, no puedo compartir en ningún caso el supuesto mandato al PSN de conformar gobierno junto a los nacionalistas vascos. El propio PSN, durante toda la campaña, ha tenido como pilar fundamental de su programa la defensa de la foralidad y autonomía de Navarra, poniéndola en contraposición de forma constante con el Gobierno cuatripartito al que ha hecho oposición. Además, se ha comprometido en numerosas ocasiones, y de forma expresa, a no pactar con Bildu (sea acordando su apoyo o su abstención) para acceder al poder. No olvidemos que el nacionalismo vasco, representado por Geroa Bai y Bildu, tienen como objetivo inamovible la anexión de nuestra Comunidad Foral a su Comunidad Autónoma vecina, lo que supondría la desaparición de nuestra propia identidad, de nuestra legalidad, de nuestros derechos propios, y de nuestra autonomía política. Mi compañero se equivoca a mi parecer cuando dice que, objetivando la fuga de votos de podemos e IE a PSN, significa que exista un mandato al propio PSN de pactar con los grupos nacionalistas vascos. Cuando lo más probable es que el mandato sea el contrario, es decir, que esa fuga de votos se deba a que estos votantes no están conformes con la deriva de Podemos e IE hacia una desforalización de Navarra y una asunción de los postulados y políticas nacionalistas vascas en nuestra región durante toda la legislatura al integrarse en el cuatripartito.

También se equivoca cuando censura la actuación de muchos de sus compañeros en la constitución de los ayuntamientos navarros, que no vascos. Partamos del ejemplo de Pamplona y Maite Esporrín. Probablemente advierto ya de que no sea objetivo a este respecto porque es una persona a la que tengo en estima y con la que comparto alguna amistad, quien también es afiliada del PSN. Durante la campaña, y también después, la señora Esporrín manifestó de forma clara e inequívoca su posicionamiento respecto de los grupos nacionalistas vascos en Pamplona, y su política de futuros pactos. Lo ha cumplido a rajatabla, siendo el mejor ejemplo de coherencia y respeto a sus votantes y los votantes de los demás. ¿Cómo han reaccionado los nacionalistas vascos ante su actuación? Como hacen siempre, con bajeza. La esperaron en la salida del Ayuntamiento de Pamplona para increparla, insultarla, hostigarla y amenazarla. ¿Es éste el modelo que queremos para Navarra? A mí personalmente no me gusta el modelo del “jarabe democrático” y de la “gimnasia revolucionaria”, pero para gustos los colores.

En definitiva, yo sería partidario de una de las siguientes alternativas: pactar un gobierno entre PSN y Navarra Suma, con lo que esto supone, o dejar gobernar a Navarra Suma en solitario y apoyarles o censurarles en todas aquellas cuestiones que contravengan los valores del PSN. En ningún caso, encontraría lógica en un pacto de entrega de Navarra, donde se integrara el PSN, la burguesía expatriada de Neguri (Geroa Bai-PNV), los gimnastas revolucionarios de Bildu y Podemos, y los ninguneados utópicos y manoseados de IE. Esto no deja de ser lo que yo y muchos ciudadanos navarros pensamos, pero, como decía Forest Gump, la vida es una caja de bombones, y nunca sabes cuál te puede tocar.

Juan Pablo Ibáñez, abogado

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