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Puentes o arietes

Anualmente y desde distintas organizaciones se suele elegir la palabra del año. Si esto lo aplicásemos a nuestro microuniverso ombligista de Pamplona y su comarca y al período de la legislatura que se acaba, sin ninguna duda la palabra elegida es “amabilización”. “Palabro” fruto de este moda de bambismo que nos envuelve y que aplica cualidades humanas a cosas y animales. Bueno no a todos,(sólo a las mascotas y animales domésticos y a los que nos caen simpáticos, aunque sea a través de Disney como las ratas, que son salvadas por los bomberos en Alemania, y aquí se decide no ser agresivos en las desratizaciones) que se lo digan a los lobos, osos y culebras que para su desgracia copan titulares nada amigables estos días. Nos olvidamos que todos los seres vivos tienen su función en su habitat y que si debiéramos estar preocupados por sus estadísticas de victimas mortales anuales, los primeros son los mosquitos y los segundos los humanos, hecho que nos lo advirtío Plauto en su obra Asinaria y popularizó el filosofo Thomas Hobbes en el siglo XVII.

Pero volviendo al tema, las ciudades deben ser cómodas, confortables, habitables y limpias. “Amabilizar” se ha convertido en un cóctel de chapuza urbana, aceras hormigonadas, perdida de aparcamientos, guerra contra los coches, especialmente si son de gasoil, discusiones entre ciclistas, peatones y conductores y lejos de mejorar la convivencia ha aumentado la tensión política. Es cierto que todavía hay personas que cogen el coche para comprar tabaco en la esquina pero las cosas se pueden hacer mejor.

Sin embargo para tener una ciudad más habitable, hay que pedir que los dueños de las mascotas recojan sus defecaciones y las lleven con correa y bozal en los casos que señala la ley, que los fumadores no tiren las colillas al suelo, son tan contaminantes o mas que los plásticos, que las papeleras no son adornos urbanos y que las cáscaras de pipas son biodegradables pero que no se deben tirar al suelo y dejar los alrededores de los bancos como una pocilga. Los coches llevan intermitentes para avisar con antelación de la maniobra, no son patentes de corso, ni extras del vehículo, y que las rotondas tienen también carriles. A los ciclistas hay que respetarlos,pero estos como vehículos, deben señalar sus giros, no utilizar móviles, ni auriculares y zizaguear según les conviene del carrilbicil, a la acera o la calzada en función de la fluidez del trafico o del color del semáforo. Y lo mismo para los patinetes.

Hay que conjugar la sostenibilidad con la movilidad. La tecnología 4.0 ,y el big data debieran aprovecharse para mejorar los recorridos de las villavesas, flexibilizando sus frecuencias en función de las horas y los desplazamientos más utilizados, rediseñando las líneas y facilitando trasbordos. No sería mas lógico que ,como en el caso de Cordovilla, se usarán microbuses lanzadera con frecuencias más cortas que acercasen a los vecinos algún punto de Iturrama para facilitar su trasbordo, en vez de autobuses grandes con una frecuencia de una hora. Optimicemos los recursos pero no planteemos soluciones de macrourbes, como un metro, que sería inviable en nuestra ciudad.

La gentrificación del centro no debe ser sinónimo de zona sin limites de decibelios, las 24 horas del día. Ni tampoco ocupación a la carta.

Pamplona es la única ciudad donde los puentes, pasarela y ascensor en este caso, no sirven para unir dos puntos sino para ser utilizados como arietes en la confrontación política, mientras los usuarios pagan la factura.

La famosa pasarela, como los ascensores, pueden que estéticamente no gusten a todos, sobre gustos no hay nada escrito, pero son o eran funcionales y útiles. Sin embargo hemos decidido dejar que se deteriore y retirarla. En la casa de un particular si un electrodoméstico estando en garantía, se estropea uno llama al servicio técnico y al seguro, pero no decide, llamar a los traperos para que se lo lleven y se queda sin lavadora.

Estamos en campaña electoral para las municipales y aunque algunos se empeñen, no son una segunda vuelta, pues todos nos conocemos y muchos votarán a la persona y no a las ideas. Siempre y cuando su honestidad sea demostrable. Sorprendentemente hay candidatos que se presentan y no viven en la circunscripción para lo que se postulan, algo que no debiera estar permitido, pues sus decisiones no les afectarán en su vida diaria. La coherencia es un valor en desuso.

Se habla mucho de la cultura del encuentro, pero oyendo estos días a nuestros convecinos los políticos, me parece que ninguno se ha enterado en que consiste la misma, por ello les animo a que lean al Papa Francisco Por una cultura del Encuentro y se lo apliquen, el resto de los vecinos se lo agradeceremos.

Jesús Bodegas Frías, Ldo. en Ciencias Biológicas, con experiencia en Calidad y Producción.

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