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Realidad con filtro

 Si vivimos en la época de las “fake news”, en elecciones se dispara la sensación de que cualquier parecido entre realidad y discurso es pura coincidencia. Periodistas y líderes políticos declaran que lo evidente, lo conocido o lo lógico no son reales, y grandes partes de la población asienten.

 

El grupo municipal de Bildu en Pamplona (y por extensión el alcalde de la ciudad) afirma que pintar la fachada de la sede de Ciudadanos con insultos y amenazas, decorarla a diario con escupitajos, irrumpir para amenazar a gritos a sus trabajadoras, es simple “discrepancia”. Algo que anima a los “discrepantes” y cuestiona la actuación judicial contra ellos. Francamente tenía curiosidad por lo que podía pasar si alguien “discrepaba” así en su sede, visto que son capaces de sacar las motosierras y ocupar campanarios para ahogar los discursos de quien “discrepa” con ellos de palabra y pacíficamente (en Alsasua y no hace tanto). Ahora lo sabemos: la “discrepancia” que les han pintado esta semana les parece condenable, pero no porque sea violencia política sino porque es “españolista”. Cágate lorito.

 

El portavoz de Bildu en el Parlamento Vasco es capaz de comparar a las asociaciones de Policía y Guardia Civil con “nazis protestando contra Nuremberg” porque se oponen a que comisiones nombradas por ese mismo Parlamento usurpen la función judicial para opinar sobre las denuncias de “torturas” o “malos tratos” presentadas contra las fuerzas de seguridad. Comisiones que asumen, sin las garantías de un proceso judicial (porque NO son tribunales) la autoridad para dictaminar si hubo o no delito y culpable, y para “reconocer” e indemnizar a la supuesta víctima. Ya ha habido un fallo del Tribunal Constitucional sobre una legislación calcada, presentada en Navarra, dejando claro que esos comités usurpan la función judicial y por ello son inconstitucionales, pero el gobierno de Pedro Sánchez ha pactado con el PNV no recurrirlas. Afortunamente tanto Ciudadanos como el PP y las asociaciones de policía y Guardia Civil lo van a hacer.

 

Pero lo importante es que esa ley viene respaldada por PNV (la matriz de Geroa) y PSOE-PSE. El mismo PSOE que pilotó esas fuerzas de seguridad durante buena parte del periodo en que actuó ETA, y que albergó a los creadores de los GAL (Vera, Barrionuevo, X), vuelve a perder la fe en el sistema judicial y se pone a actuar directamente… pero ahora en la dirección contraria.

 

La socia de Bildu en Navarra, la señora Barkos, se descuelga con el lema de “Navarra no se toca”, que suena a “Quita la manos de mi comida” cuando lo dice la que lleva abusando de sus instituciones y sus leyes para forzar la integración cultural con el País Vasco, difuminar símbolos propios y avanzar hacia la votación de la integración. No es que Navarra no se toque, es que se cree que es suya y no de todos los navarros. La falta de respeto va incorporada.

 

El partido de la señora Barkos celebra en el País Vasco de los resultados de la misma encuesta de la EPA que en Navarra descalifica como “errores” porque desvelan que la población que busca empleo está creciendo. Algo normal teniendo en cuenta que en 2018 no se creó empleo privado en Navarra: sólo creció el empleo público, que pagamos entre todos los demás y que mediatizan las leyes sectarias de la señora Barkos y su socio Bildu.

 

El aspirante a socio de la señora Barkos (y alegre receptor del apoyo de Bildu para su compra de votos de cada “viernes social”, el PSOE) es capaz de negar lo que sea y afirmar lo que sea. Sin irnos muy atrás, estos días es capaz de prohibir la palabra “recesión” ante la evidencia de desaceleración global, caída del crecimiento local, y escalada del déficit nacional. El PSOE está ocultando a Europa la realidad, está aprobando gastos para los que no tiene presupuesto (ni recursos), y está cavando rápidamente una fosa para el crecimiento que había conseguido generar la economía española (y que no era para tirar cohetes). Pero lo niega todo y se duele de que no se aprecien sus medidas “sociales”. Como esa subida sintética del SMI que ya ha causado pérdidas de empleo verificadas.

 

El PSOE es capaz de condenar (mediante su ministro de Educación) el escrache sufrido por S’Ha Acabat, Maite Pagazaurduntúa y Cayetana Alvarez de Toledo en la UAB, sin haber puesto una sola medida para impedir el ambiente politizado y sectario en esa universidad, en la UPV, o en la UCM. La gestión de las universidades públicas está transferida a las autonomías pero eso no es una licencia para ignorar sistemáticamente el incumplimiento de la ley, aunque lo protagonice su socio Podemos (el que justificaba los escraches y ayer los condenaba).

 

El PSOE es capaz de afirmar que NO es NO, no habrá votación ni independencia en Cataluña, después de meses de hacer creer a los separatistas que todo era cuestión de organizarse porque, como dice Iceta, en unos años todo se andará. Y pasando por alto que el sueño separatista NO es el problema en Cataluña: el problema es que se está desobedeciendo sistemáticamente la ley y las resoluciones judiciales, y no se están haciendo efectivos los derechos de toda la población en igualdad. Y que el Gobierno NO está poniendo los medios para parar la usurpación nacionalista de las instituciones regionales.

 

Pero hay quien elige creer lo que le cuentan. Hay quien se cree las prescripciones económicas del Marqués de Galapagar, que son de cuento de hadas. Y hasta las de Lacalle y Casado, pese a que ya las ha rebatido Ciudadanos con números. Hay quien insiste en el que el Cuponazo vasco es justo, pese a todas las evidencias de que es cualquier cosa menos solidario y no cubre el coste de servicios prestados. Hay quien se cree que cuestionar el cálculo del Cuponazo supone criticar los Fueros navarros, cuando no tiene nada que ver. Hay quien se cree que el cuatripartito navarro es buen gestor pese al desastre evidente en Educación, Policía, o Salud, los planes sin presupuesto, el índice de pobreza que no baja, la deuda que sigue al máximo legal, o la disminución (esta sí) de todas las ventajas que teníamos respecto a la media nacional.

 

Hay quien se cree que la compra de votos sin fondos que está intentando Sánchez es auténtica preocupación social. Y hay quien se cree que no pasa nada por gobernar con Bildu pese a que no sea demócrata. 

 

Hay quien está dispuesto a creerse lo que haga falta para seguir respaldando la opción que ha decidido respaldar. Y luego están los que prefieren votar con los ojos abiertos.

 

Miguel Cornejo (@miguelcornejoSE), es economista

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