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8 de Marzo, Día de la mujer… ¿sectaria, estúpida, ignorante o simplemente borrega?

Sé que el título de mi artículo puede levantar alguna ampolla en una pequeña parte de ese colectivo que secunda este día la huelga de mujeres, entre las que puede que haya algunas a las que no se les deba aplicar ninguno de los calificativos que utilizo. Vaya por adelantado mi disculpa más sincera hacia ellas. Pero es que lo que más bien debería llamarse “Día de la mujer vividora del género” me repugna hasta tal punto que, en base a mi libertad de expresión, esa a la que tanto recurren para justificar sus exabruptos, escraches y demás desvaríos, esos colectivos entre los que está el de las que reclaman la “igualdad”, que ya tienen, y que nunca veo irse a países como Qatar, Irán, Irak, Afganistán, Yemen, Corea del Norte, Emiratos Árabes, Nigeria, Somalia y algunos más, como Cuba, Venezuela o El Salvador, para reclamarla allí donde de verdad no existe ni de lejos, ni tampoco manifestarse delante de las respetivas embajadas y consulados de esos países para denunciar la ausencia de derechos para las mujeres.

Que hay una buena dosis de sectarismo no cabe duda, escuchando a esa adalid del feminismo de cuota, Carmen Calvo “Pixie”, decir desde su cerrazón mental que “Las derechas nunca han estado en el apoyo a la lucha por la igualdad entre los hombres y  las mujeres”, o que “El PP ha recurrido ante el TC todas las leyes de igualdad” sin inmutarse, resulta de una tendenciosidad enfermiza fruto de un resentimiento derivado tal vez de una infancia reprimida que parece extendida entre los que en la Transición se agarraron a la bandera socialista, muchos de ellos hijos de altos cargos franquistas. Curioso, cuando menos.

Que hay cierto grado de estupidez, tampoco es dudoso, porque sólo así se explica que compren ese mensaje de desigualdad, ausente de nuestra sociedad cuando menos desde los años sesenta, en pleno franquismo, en los que se estableció la Igualdad de Oportunidades y el sistema de becas y la Formación Profesional permitían que nadie, dispuesto a estudiar o trabajar, no encontrara su hueco en la sociedad, fuera hombre o mujer. Algo que, además, consagra la Constitución Española en su Artículo 14 y resto de derechos recogidos en el Capítulo Segundo de la misma.

Que no falta ignorancia se hace evidente cuando no se quiere ver que ha sido la derecha desde la época de la UCD y después con el Partido Popular, la que precisamente más ha demostrado contar con la mujer. Eso sí, con la mujer que aportaba el mérito como principal característica y no la condición femenina como único valor que le permitiera acceder al primer nivel político como cuota de sexo y no por su cualificación. Primera mujer ministra, desde la Segunda República, fue en 1981 Soledad Becerril en el Gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo y posteriormente primera Alcaldesa de una ciudad importante, como Sevilla, en 1995, ya en el PP. Lo mismo que Esperanza Aguirre, primera mujer Presidente del Senado y de una Comunidad Autónoma, al igual que Luisa Fernanda Rudí, primera mujer Presidente del Congreso de los Diputados y después de la comunidad de Aragón, por citar sólo algunas de entre las muchas ministras, alcaldesas y Presidentes autonómicas.

Y no menos grave es ignorar que fue el Partido Popular el que aprobó la primera “ley de conciliación” en 2004, el primer “Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades”, en 2014, o el primer Plan para la “Promoción de las mujeres del medio rural”, en 2015, por citar sólo tres de las muchas medidas tomadas en esa línea, frente a la de “Igual-da” para camuflar el igualitarismo de cuota, la de “violencia de género” para desigualar la pena según que el delito lo cometa una mujer o un hombre o la de “Memoria histórica” para volver a abrir las dos España de Machado y la desigualdad supremacista de la izquierda sobre la derecha.

Todo lo anterior, bien mezclado, junto con las lamentables leyes educativas del PSOE y la nula actuación en este campo del PP de José Mª Aznar y Mariano Rajoy en sus mayorías absolutas, aderezado con las transferencias en esa materia a los reyezuelos regionales que excedieron en mucho, si no incumplieron, lo contemplado en el Artículo 149.30ª que regula las normas básicas para el desarrollo del Artículo 27 sobre el derecho a la educación y la libertad de enseñanza, nos lleva a la cuarta “categoría” que dejo en la pregunta del título, esa masa aborregada por el adoctrinamiento, fácilmente manipulable, que vimos en las calles de muchas ciudades con el atuendo morado, color de ese partido que no acaba de definir su género gramatical entre “el más femenino de los hombres”, como el propio PabLenin Iglesias se definió en su día, y la más femenina de las feminazis, como su pareja de turno Irene Montero parece arrogarse en cada intervención como “portavoza” con  las que nos asquea.

Fruto de todo lo dicho hasta ahora hemos visto piquetes “informativos” que impiden mediante contenedores el paso a la Universidad Autónoma de Barcelona, cortes de vías principales de acceso en la misma ciudad, etc., prueba de la “igualdad” que predican los huelguistas y manifestantes, que no permiten ejercer el derecho a trabajar o estudiar a los que no secundan ese mensaje totalitario y sexista de los convocantes. Y, cómo no, en primera línea del llamamiento a la jornada de huelga esa caterva de “periolistas”, contracción de perio-dista y socia-lista (por si alguno dudaba de mi intención con el “palabro”), con que los últimos cuarenta años nos vienen obsequiando esas fábricas de Facultades de Ciencias de la Desinformación creadas en el tardofranquismo por la Ley General de Educación de 1970, que ya he dicho en otras ocasiones que fue el primer paso para la deriva educativa que vino después, entonces insospechada.

Y en primera fila de la pancarta estaban las ministras de cuota socialistas y la “primera dama”, Begoña Gómez, consorte del Dr. Plagio, entre ellas, con lemas como “somos socialistas, somos feministas” o “feminismo liberal, ridículo total”, en clara alusión almensaje en este sentido de Ciudadanos que, como siempre, navegó en su ambigüedad característica y también estuvo en la manifestación. Destacable ha sido la proclama a primera hora -desde ese “portavoz oficial” que es Twitter- del “autor” al dictado, entre vuelo y vuelo: “Queremos una España feminista. Porque solo desde el feminismo acabaremos con la violencia machista y lograremos la Igualdad Real. Solo desde el feminismo alcanzaremos una democracia plena” y no menos jocoso el lío monumental de la ministra “portacoz” Isabel Celáa que, en la rueda de prensa tras el consejo de los viernes se despedía de los periodistas diciendo: “Espero que ustedes, vosotros y vosotras, ustedes, pasen un buen día” (sic).

Frente a ellos, acertó el PP -y VOX- no acudiendo a la cita después de desmarcarse tras conocer el manifiesto de la izquierda, al que sustituyó por el lema “no hablamos por ti, hacemos por ti” y el mensaje “Hoy las mujeres que más luchan por la igualdad, están trabajando”. Muy acordes con una frase que circula estos días atribuida a Marie Curie: “Nunca he creído que por ser mujer deba tener tratos especiales. De creerlo, estaría reconociendo que soy inferior a los hombres y no soy inferior a ninguno de ellos”. Y se desmarcó también Pablo Casado, que estuvo en Castellón sin lazo morado -que sí se puso Rajoy hace un año-, donde fue objeto de la delicadeza de la chusma feminista: “Casado, yo te hubiera abortado”.

Termino dejando constancia de que pese a la llamada feminista de la izquierda, al partido que más votan las mujeres es al PP y al que menos, a Podemos. Algo también curioso, cuando menos. De momento carezco de datos sobre el voto femenino a VOX, que será interesante conocer.

Y no me resisto a dejar de compartir algo que no conocía y que escuché en un programa de Televisión de la mañana a Juan Manuel de Prada, y es el homenaje de la RAE a esta causa feminista con la inclusión en el DLE de una nueva palabra, o al menos que yo no conocía, que es  SORORIDAD, para la que da tres acepciones: 1. Amistad o afecto entre mujeres. 2. Relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su “empoderamiento” -otro palabro-, y dejo la 3ª para el curioso que lo quiera buscar. Algún amigo, cuando se la pasé, sugirió que tal vez derive de Soros (George), y puede que acierte, teniendo en cuenta las “tendencias” del personaje.

Y es que parece que “Nuestra generación se está preocupando tanto por probar que una mujer puede hacer lo mismo que un hombre, que está perdiendo lo que la hace única. La mujer no fue creada para hacer todo lo que hace un hombre, sino para hacer todo lo que un hombre no puede hacer”. Desconozco su autor, pero la frase me paree sublime.

Feliz lectura a todos… y a “todas”. Permítaseme, por una vez, el desliz del uso del aberrante lenguaje inclusivo.

Antonio de la Torre, licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión

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