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Lydia Valentín, ya es campeona olímpica

Lydia Valentín se proclamó este jueves en Madrid campeona olímpica de halterofilia en la categoría de -75 kilos.

A 1.700 km de Londres y con 2.400 días de retraso, la levantadora de pesas española se colgó por fin una medalla de oro que en los Juegos de 2012 vio brillar de manera injusta sobre el pecho de una deportista dopada, la kazaja Svetlana Podobedova. La victoria de Valentín adquirió hoy, de forma definitiva, cédula de oficialidad.

«Todavía no me lo creo. Estoy digiriendo lo que ha pasado. Por fin se cierra el círculo» expresó la leonesa, que rió, lloró y besó la medalla mientas era ovacionada.

Sin necesidad de salir otra vez a la tarima con las manos manchadas de tiza para levantar, primero, 120 kilos en arrancada y, después, 145 en dos tiempos, Valentín hizo valer las marcas de aquel 3 de agosto de 2012 en el momento en que Marisol Casado, miembro española del COI, le colgó la cinta con la medalla dorada.

El escenario fue el salón de actos de la sede del Comité Olímpico Español (COE). Salvo por la ausencia de podio, y porque Lydia Valentín no iba equipada con la malla de competición -aunque sí con un vestido del mismo color azul que llevó entonces-, la ceremonia de entrega de la medalla intentó ser fiel en la medida de la posible a la liturgia olímpica.

Sonaron los himnos, el olímpico y el español; presidieron las banderas, la olímpica y la española; acompañaron a la campeona los presidentes de las federaciones, la internacional (Tamas Ajan) y la española (Constantino Iglesias), y la secretaria de Estado para el Deporte, la también olímpica María José Rienda; y ofició como anfitrión el presidente del COE, Alejandro Blanco.

Valentín afirmó que no había sido fácil alcanzar el podio olímpico y se lo agradeció en particular, junto a su familia, a Blanco: «Me dijo que me ocupase de entrenar, que él se encargaba de que llegase la medalla».

El presidente del COE describió a la nueva campeona como «excepcional y única».

«Es hablar de oro, oro y oro, de una deportista que solo quiere ganar. El talento es un don, pero el carácter se construye con las pequeñas acciones de cada día y es la base de los logros de Lydia», afirmó Blanco, para quien la deportista representa «la España competitiva, integradora, sin miedos y triunfadora».

María José Rienda resumió en los términos «gratitud, justicia, orgullo y victoria» sus sentimientos en la ceremonia de hoy.

«Esta medalla premia una forma de entender la vida basada en el respeto, la honestidad y el juego limpio. Hoy se hace justicia y se pide eficacia contra los que no juegan limpio», destacó la secretaria de Estado.

Padres, hermanas, entrenadores y compañeros de selección arroparon también a Valentín en el momento de recibir la medalla. Como el resto del público, aplaudieron las imágenes de su actuación de 2012 como si estuvieran en el ExCel de la capital británica.

Para hacerse con esta medalla de oro, Valentín ha tenido que ver caer, señaladas por el dedo del dopaje, a las tres halterófilas que terminaron por delante de ellas en los Juegos de Londres: Svetlana Pobodebova, la rusa Natalya Zabolotnaya y la bielorrusa Iryna Kulesha. Las tres fueron cazadas en 2016, cuando el COI bajó al almacén y desempolvó los frascos con sus muestras de orina para analizarlos con técnicas más avanzadas. Ninguna pasó el filtro.

Se abrió entonces un periodo de alegaciones, recursos y decisiones administrativas que se cerró este jueves con la entrega de la medalla a su legítima dueña.

Es la segunda vez que Lydia Valentín pasa por este trámite, pues hace un año recibió la plata que heredó de otras deportistas dopadas en los Juegos de Pekín 2008. A estos trofeos se suma el que logró en Río 2016, una medalla de bronce ganada, esta sí, en el escenario olímpico.

Tamas Ajan, el presidente húngaro de la Federación Internacional de Halterofilia, dijo «desde el corazón» que la española era «una dama» de «extraordinaria personalidad».

«He seguido su trayectoria y mi sueño es que llegue con salud a Tokio y prolongue allí sus éxitos. Todo lo que dice y hace es importante. Es la nata de la halterofilia española», aseguró el dirigente.

Con 34 años recién cumplidos, la triple medallista olímpica y doble campeona mundial «puede estar orgullosa de seguir levantando», añadió Ajan.

Valentín dijo que aunque «Tokio está a las puertas», ahora prefiere centrarse «en las tres medallas, que son historia para el deporte español porque nunca se habían logrado en halterofilia». EFE

Natalia Arriaga

Lydia Valentín posa esta mañana tras recibir en el Comité Olípico Español la medalla de oro por descalificación de las tres primeras clasificadas, dopadas todas, y una vez agotados los largos plazos para que las deportistas implicadas, sus federaciones y sus comités olímpicos testificasen, recurriesen, acatasen las sanciones, corrigiesen los resultados y reasignasen las medallas. EFE

Lydia Valentín posa esta mañana tras recibir en el Comité Olípico Español la medalla de oro por descalificación de las tres primeras clasificadas, dopadas todas, y una vez agotados los largos plazos para que las deportistas implicadas, sus federaciones y sus comités olímpicos testificasen, recurriesen, acatasen las sanciones, corrigiesen los resultados y reasignasen las medallas. EFE

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