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Setenta

Nací el 17 de Octubre de 1.948, el mismo día por cierto que mí admirado Quique González aunque 25 años antes. En Madrid, y para disgusto de algunos en la calle Ferraz 70 actual sede del PSOE, mi partido estos últimos 29 años aunque 8 de ellos sin carnet, creo que en el lugar del despacho actual de José Luis Ábalos. ¿Os imagináis mi espíritu deambulando a su alrededor?

Fue en plena postguerra y con el franquismo ya consolidado. Cuando crecí física y mentalmente participé activamente en la lucha para enterrarlo, con algunas consecuencias dolorosas como mi paso en dos ocasiones por las manos de “Billy el niño”, pero también con experiencias inolvidables que me llevan a decir a veces que contra Franco vivíamos mejor.

Cumplo por esa razón setenta años ese día, una cifra redonda que merece además celebraciones varias, alguna reflexión.

Cuando era más joven (digo esto porque aunque parezca mentira aún sigo sintiéndome así) miraba a las personas de la edad que cumplo, como si ya hubieran terminado su ciclo por este perro mundo. Ahora me toca a mí, y la verdad es que no me siento tan mal. La carrocería anda con el lógico desgaste de los miles de kilómetros recorridos, pero el motor sigue fino.

Eso me anima a seguir la andadura, a visitar nuevos lugares, a conocer nuevas gentes, y sobre todo a seguir transgrediendo, porque esa transgresión tiene que ver con una juventud que no se relaciona necesariamente con la edad.

Me consta que eso molesta a algunos, o quizás a muchos, pero me temo que tendrán que aguantarme algún tiempo más.

Transgresor, también heterodoxo, y como consecuencia, o al revés, libre. Porque camino ahora ligero de equipaje, más ligero aún que antes, y eso te proporciona esa libertad que tantos añoran en una época en la que abundan los lameculos dependientes de los demás, pelotas, otros especímenes deprimentes, ortodoxos, oficialistas y como consecuencia de todo ello  vulgares y mediocres.

Pero al mismo tiempo soy defensor del diálogo, de la comunicación entre diferentes, incluso entre muy diferentes, “constructor” de puentes que algunos canallas se empeñaron en destruir, pero que afortunadamente logramos reconstruir y ahora permiten el paso seguro entre ambas orillas de este río actualmente remansado y controlado.

Amigo de mis amigos, enemigo cordial de mis enemigos, amante de mi familia (qué suerte he tenido con la más directa, con alguna dolorosa excepción), en una vida en la que el amor ha tenido un protagonismo fundamental. Y no sólo hacia las personas, también a un atardecer en pleno otoño como el que observo al escribir estas líneas, a la conversación agradable con esos amigos, a una parte de la naturaleza, a un libro, o cómo no, a una canción.

Esa es otra de mis pasiones: la música. Pasión, qué palabra, qué sentimiento tan poco utilizado en la negra, o quizás debo decir gris, época que nos toca sufrir. La música y sus músicos y músicas, especialmente las relacionadas con el rock and roll en todas sus modalidades. Buena gente, la mejor que he conocido en un momento en el que no suelen abundar en el plano político donde me suelo mover.

Cuando pienso en cómo deseaba que fueran las celebraciones de este día de cifra redonda, soñaba con una fiesta en mi casa, en mi sancta sanctorum con gentes como Paco Cifuentes, Carlos Chaouen, “El Drogas”, Gussy, Kutxi, Olga Román, Cristina Narea, Rozalen, Rafa Pons, Álvaro Urquijo, Aurora Beltrán, Alex Martínez, incluso el poropio Quique González. Un coro de lujo para un instante mágico.

Política. Otra pasión. Con encuentros y desencuentros, amores y desamores…políticos lógicamente. Traiciones, algunas gentes de baja estopa que la desacreditan y que me inspiran un profundo desprecio.

Política con decepciones pero en la que sigo inmerso a pesar de todo, y en la que pienso seguir precisamente por esa pasión, aunque estoy seguro de que algunos desearían mi desaparición fulminante y definitiva. Pues va a ser que no.

Setenta años. Miro hacia atrás y veo una historia, unas historias, dignas de plasmar negro sobre blanco. Quién sabe, quizás cuando me aburra y decida escribirlas acabe siendo un “bestseller”. Seguro que algunos apartados aparecerán destacados en la prensa de aquí, y de allí. Ciertas relaciones han dado para tanto…

En fin, el día 17 comienza el primer día del resto de mi vida. Espero que ésta, como la anterior, dé para otro libro al menos con las mismas páginas.

Mientras tanto disfruto a tope y sigo soñando que le quito el puesto a Bruce Dickinson como cantante de Iron Maiden, por eso como despedida permitirme un grito juvenil: ¡larga vida al rock and roll, y a los viejos roqueros aunque tengan ya setenta años!

José Luis Úriz Iglesias, ex parlamentario y concejal del PSN-PSOE

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