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127, 4 kilómetros de carril bici para Pamplona en los próximos años

127, 4 kilómetros de carril bici para Pamplona en los próximos años

NAVARRAINFORMACION.ES

El Plan de Ciclabilidad 2017-2022 afronta en los próximos meses su segunda fase con el objetivo de crear una red ciclista conexa, completa, continua y directa, formada por 127,4 kilómetros de carril bici y la red de ciclocalles derivadas del Plan Ciudad 30

De los 127,4 kilómetros de carril bici, 36 kilómetros pertenecen a la red existente (hay otros 36 kilómetros más, pero son acera – bici), aunque esta se analizará y reformará para integrarla en la nueva red.

La inversión inicial estimada para hacer realidad este plan asciende a 8,7 millones de euros y con él, Pamplona se situaría entre las ciudades españoles con mejores infraestructuras ciclistas: el 86% de la población tendría a menos de 100 metros de su domicilio un carril bici, dato que está por encima de las expectativas incluso de Vitoria, que sitúa esa distancia en los 250 metros..

El plan considera la bicicleta como un modo de transporte más y, como tal, debe poder circular por toda la ciudad y ser utilizado por todo tipo de personas usuarias. Por ello, y como filosofía, la propuesta mantiene que la bicicleta debe gozar de especial protección debido a sus características de sostenibilidad ambiental, económica y social.

Tres tipos de trazados: red metropolitana, red de proximidad y trazados recreativos

La red planteada en el Plan de Ciclabilidad se ha diseñado utilizando criterios de eficacia, accesibilidad, conectividad y continuidad, seguridad, confortabilidad, efectividad, equidad social, legibilidad, eficiencia e impacto ambiental. Para integrar estos criterios en el diseño de la nueva red ciclista se ha trabajado en el análisis de la movilidad actual, redefiniendo para su estudio conceptos clásicos como los de la movilidad obligada y movilidad no obligada.  El Plan de Ciclabilidad integra en su definición de movilidad obligada los desplazamientos que comprenden los recorridos cotidianos realizados para satisfacer las necesidades básicas para la existencia y el desarrollo de las personas, incluyendo el cuidado personal y hacia otras personas (centros de trabajo, centros de enseñanza, centros sanitarios y focos de compra básica). Con esta definición se busca que la nueva red ciclista de respuesta a todas las movilidades presentes en nuestra sociedad.

Se proponen tres tipos de trazados: de conexión con la red metropolitana, para desplazamiento de proximidad y trazados de carácter recreativo. A esos trazados se unirían las llamadas vías de cobertura, es decir, las ciclocalles, caracterizadas por ser vías sin carril bici, con velocidad máxima de 20 o 30 kilómetros por hora y/o espacios de coexistencia, en relación principalmente a la conversión de Pamplona como ‘Ciudad 30’.

Un ejemplo de trazado de conexión con la red metropolitana sería la avenida de Pío XII. Esos trazados se vinculan a vías preferentes de circulación de la ciudad (vías arteriales) y a carriles metropolitanos. Los trazados para desplazamientos de proximidad son vías con menor intensidad de tráfico que las anteriores, pero en las que es necesario segregar el carril bici. Se ubicarían dentro de los barrios o para conectar barrios adyacentes. Por último, los trazados de carácter recreativo, como por ejemplo en el parque fluvial del Arga, podrían coincidir con algunos tramos de proximidad.

Estudio técnico para revisar la red actual y proyectar su integración en la red futura

Una vez definida la red, es turno de desarrollarla. Esta segunda fase del Plan de Ciclabilidad incluye la elaboración de un estudio técnico de la red actual y de su integración en el proyecto futuro. Un trabajo fundamentalmente técnico, que se llevará a cabo en colaboración con los colectivos ciclistas y será expuesto, debatido y en su caso refrendado por la Junta de Movilidad. La segunda fase incluye también la planificación y programación de las intervenciones propuestas para implantar la nueva red. El contrato para este trabajo se licitó por 54.450 euros y fue adjudicado a la empresa Suma Urban Sustainability Consultantas S.L.P. el pasado mes de julio por un importe de 52.030 euros.

Entre los trabajos previstos en la segunda fase se encuentra el diseño de varios manuales para asentar las bases de esa nueva movilidad. Entre ellos, se realizará un manual de diseño técnico de la infraestructura ciclista que recogerá las características técnicas que deberán tener las vías exclusivas de ciclistas con detalles, por ejemplo, de dimensiones de las vías, pavimentos, radios de giro, elementos de protección o intersecciones; un catálogo de recomendaciones técnicas de las medidas a ejecutar en las vías que conformen la red de cobertura; y un manual de señalización y orientación.

El Plan de Ciclabilidad 2017-2022 viene a revisar y actualizar el Plan de Ciclabilidad de Pamplona de 2005, ya desfasado por los cambios producidos en los hábitos de movilidad de la ciudadanía. El plan, que respecto a su antecesor mantiene el objetivo de promover y priorizar los modos de transporte más sostenibles (peatones, bicicletas y transporte público), se articuló en dos fases: la segunda, que ahora se emprende; y la primera (2017-2018) que tuvo como fin el análisis y diagnóstico de la situación de la movilidad ciclista en Pamplona, con un proceso consultivo y participativo, una definición de los criterios de intervención en la nueva red y una propuesta de mejora de las vías ciclables existentes.

Un 77% de la ciudadanía pide más infraestructuras ciclistas para usar la bici

Para la primera fase del Plan de Ciclabilidad el Ayuntamiento de Pamplona realizó una encuesta ciudadana y dos sesiones de trabajo en noviembre del año pasado para conocer hábitos de movilidad y percepción sobre la red ciclista actual. En total se recogieron unas 1.000 opiniones, a través de entrevista a pie de calle y de forma on line en redes sociales y en la web de Movilidad.

Esa encuesta reflejaba que un 77,2% de las personas utilizaría más la bici si hubiera más infraestructuras ciclistas, un 43,4% si fuera más seguro aparcar en la calle y un 37,2% si les fuera más fácil guardar la bicicleta en su propia casa. Entre quienes se desplazan en coche, un 41% reconoce que realiza con el vehículo recorridos de entre 2 y 5 kilómetros y un 66% señala que no transporta personas ni objetos en esos desplazamientos. De estos y otros datos de la encuesta se deriva que un 27,06% de las personas usuarias del coche tiene una logística muy compatible con el uso de la bicicleta (desplazamientos cortos y sin carga).

El trabajo preguntó también por los cambios necesarios entre los usuarios y usuarias de la bicicleta para animarse a circular por la calzada e ir abandonando la acera. Un 18,2% afirmó que en ningún caso irían por la calzada y un 40,54% contestó que ya circulaba por la calzada compartiendo vía con los vehículos a motor. El resto de personas sugirió respuestas múltiples que combinaban aspectos como un menor tráfico, una menor velocidad y el respeto entre quienes utilicen la calzada.

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