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Crimea-Congo y Ébola: Dos virus similares pero con diferente agresividad

Los virus Crimea-Congo y Ébola tienen en común el desencadenar fiebres hemorrágicas, que llegan a ser letales, y producir en los afectados un cuadro clínico similar, pero difieren en su grado de agresividad.

Mientras que la tasa de mortalidad del Crimea-Congo se sitúa entre un 10 y un 40% (incluso baja al 5% en caso de hospitalización), en el Ébola sube hasta el 90%.

Similitudes y diferencias de dos virus que ha visto muy de cerca la científica Paz Sánchez-Seco y que detalla en una entrevista con EFE.

Como responsable del Laboratorio de Arbovirus y Enfermedades Víricas Importadas del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III de Madrid ha analizado, junto a su equipo, muestras de pacientes contagiados y sospechosos de infección por estos virus, como ocurrió en la epidemia de Ébola de 2014.

Lo último ha sido confirmar la presencia del virus de Crimea-Congo en un hombre de 74 años que falleció la pasada semana en Ávila por una fiebre hemorrágica tras la picadura de una garrapata infectada.

Aunque el grado de agresividad de estos virus es diferente en cuanto a tasa de mortalidad, lo cierto es que el nivel de riesgo biológico es 4, el máximo, por lo que se debe trabajar con las medidas de protección personal y de laboratorio establecidas en estos casos.

Otra similitud: Ébola es un virus de origen africano, al igual que el origen de la cepa de Crimea-Congo que ha causado los casos en España.

Pero mientras que el Ébola es “exótico” en España, ya que nos llegó desde África a través de dos misioneros contagiados en 2014, el Crimea-Congo es endémico al existir casos autóctonos causados por garrapatas infectadas que pudieron arribar hace cincuenta años a través de aves migratorias.

El Crimea-Congo se transmite al hombre a través de la picadura de garrapatas infectadas, sobre todo del género Hyalomma, ya que no todas las especies son capaces de traspasar el virus.

También este virus puede contagiar a animales picados por la garrapata infectada “y el contacto directo con los fluidos de estos animales podría desencadenar una infección humana”, señala la experta.

Asimismo, el contacto con los fluidos de los pacientes infectados puede originar nuevos contagios, como ocurrió en 2016 en España con una enfermera, ya recuperada, que trató a un paciente contagiado que acabó muriendo por fiebre hemorrágica.

En el caso del Ébola, este virus se transmite al hombre a través de animales salvajes infectados y de algunos tipos de murciélago que podrían actuar como reservorio.

Al igual que con Crimea-Congo, el Ébola también se transmite por contacto con fluidos humanos, como en el caso de la auxiliar de enfermería Teresa Romero contagiada por uno de los misioneros repatriados de África en 2014.

“Por eso, en este tipo de transmisión por ambos virus, el personal sanitario y los familiares que cuidan a los enfermos se convierten en la población de riesgo”, advierte Sánchez-Seco.

En cuanto al periodo de incubación, con el Ébola es de 2 a 21 días y con Crimea-Congo de 2 a 5 días, aunque en este últimos virus se ha descrito algún caso surgido a los 13 días.

“El número de infecciones por Crimea-Congo que puede cursar de forma asíntomática se ha estimado, en algunos estudios, en torno al 80%, mientras que en el Ébola parece ser mucho menor”, según la especialista.

Un centenar de personas que estuvieron en contacto, de alto y bajo riesgo, con el hombre fallecido en Ávila por Crimea-Congo se encuentra en observación con control diario de temperatura corporal.

“Si apareciera alguna sospecha de infección por el virus, las autoridades de salud pública considerarían tomar medidas de aislamiento y se analizarían muestras del paciente para descartar o confirmar el contagio”, apunta la doctora del Centro Nacional de Microbiología quien asegura que, de momento, no se han recibido muestras de esos contactos.

Respecto al cuadro clínico que reflejan las personas infectadas es muy similar tanto en Ébola como en Crimea-Congo.

“El inicio es brusco: fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y mareos acompañados por diarrea, náuseas y vómitos. Después aparecen las manifestaciones hemorrágicas, hematomas en piel y mucosas y afectación en órganos como riñón o hígado”, explica.

Otro factor común: en la segunda semana de la enfermedad “es cuando el paciente comienza la recuperación o acaece el desenlace fatal”, puntualiza Sánchez-Seco.

En el tratamiento contra estos virus se utilizan fármacos antivirales, pero mientras que ya existe una vacuna contra el Ébola (que se está utilizando en los casos aparecidos en la República Democrática del Congo), para el Crimea-Congo todavía está en desarrollo.

En opinión de Paz Sánchez-Seco, la experiencia con el virus del Ébola ha servido para mejorar el nivel de preparación y de respuesta y, ante la aparición de los casos de Crimea-Congo en España, ya existen mecanismos establecidos ante nuevas infecciones. EFE

Ana Soteras

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