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“Baadaye”, un revulsivo y una sonrisa en la vida de siete futuros pedagogos

El colegio María Chege Educational Centre, en Rongai (Kenia), ha ido un revulsivo profesional y personal para siete futuros pedagogos, alumnos de la Universidad de Navarra y tres de ellos riojanos, que han desarrollado el proyecto educativo “Baadaye” y les ha puesto “una sonrisa en su vida”.

“Asante sana”, que significa “muchas gracias” en swahili, es una palabra que resume lo que han vivido estos alumnos de cuarto de Pedagogía de la Universidad de Navarra a través de “Baadaye”, cuya traducción es “futuro” y del que se han beneficiado los cerca de ochenta alumnos de cuatro a once años y los ocho docentes del colegio, dirigido por María Chege.

Santiago Mateo, Miguel Marcos y María Herce, de Logroño; Amaia Madina; de San Sebastián; María López-Prado, de A Coruña; y Silvia Beunza y Ángela Chaverri, de Pamplona, han puesto en marcha, durante un mes, entre junio y julio, “Baadaye”, que es parte de su practicum de Pedagogía, pero que ha marcado “un antes y en después” en sus trayectorias.

Mateo y Marcos han explicado a Efe en Logroño que los objetivos del proyecto estaban claros: la formación del profesorado de este colegio keniano, la atención a las necesidades educativas especiales de los alumnos y la educación emocional a través de actividades extraescolares, como una escuela de fútbol y otra de arte y música.

“Sin embargo, una vez allí, la experiencia ha sido mucho más enriquecedora de lo que pensábamos y para nosotros hay un antes y un después, tanto profesional como personalmente”, según Mateo, quien es consciente de que “queda mucho por hacer, pero hemos puesto nuestro granito de arena y confiamos en que fructifique con el tiempo y con más voluntarios”.

Para Marcos, esta experiencia ha permitido a los siete alumnos de Pedagogía, que también cursan, al mismo tiempo, el grado de Educación, comprobar que han sido capaces de poner en práctica la teoría que han aprendido durante los últimos cuatro años y han adquirido las herramientas suficientes para “solucionar los problemas y situaciones que han surgido en el día a día”.

Herce ha destacado “las ganas de aprender de los niños, su entusiasmo, porque, para ellos, es un lujo y una suerte poder ir al colegio”, al que algunos acudían tras caminar más de una hora.

La falta de formación el profesorado y, en ocasiones, la no adecuada implicación de algunos de los docentes en su trabajo han sido aspectos que los alumnos han tratado de paliar durante estos días, así como en empoderar a los alumnos para que “se crean que son capaces de cumplir sus sueños y de hacer lo que se propongan”, aunque reconocen que es difícil.

Según Ángela Chávarri, “hemos vivido una sonrisa las 24 horas del día durante todo un mes, ha sido una experiencia espectacular”; y Silvia Beunza ha añadido que “Kenia ha sido una oportunidad para autoconocernos, valorar, aprender, disfrutar, reflexionar y crecer como personas y como futuros pedagogos y maestros”.

Amaia Madina ha calificado esta experiencia como “inigualable”, les ha hecho crecer y “los niños nos han enseñado más a nosotros que nosotros a ellos”.

Santiago Mateo ha insistido en que ha sido mucho el cariño que han recibido de los niños que asisten a este colegio y les ha permitido “ampliar nuestros horizontes, salir de nuestra zona de confort y, para algunos, ha supuesto un cambio en el rumbo y en la forma de ver la vida”.

“Vernos a los siete entregados al cien por cien a lo que será en el futuro nuestra profesión, tratando de ayudar y de dar lo mejor de nosotros mismos a estos niños y profesores de Kenia, gente con pocos recursos y que nos han acogido muy bien”, es algo que ha destacado Miguel Marcos.

Junto a ellos, otros once alumnos de tercero de Enfermería de la Universidad de Navarra, entre ellos las riojanas María Jiménez y María Balado, han llevado a cabo el proyecto “Kuumba Kenia” en este mismo colegio de Rongai.

Han desarrollado un plan sanitario que ha incluido valoraciones físicas, familiares y emocionales; educación en primeros auxilios y hábitos básicos de higiene y vida saludable.

La “complicidad” entre los alumnos de Pedagogía y Enfermería ha permitido aunar esfuerzos y recursos para, por ejemplo, detectar alumnos con dislexia.

Balado ha asegurado que “Kenia ha sido una experiencia increíble para encontrarse a uno mismo por medio de darse a los demás y para crecer como futuros profesionales”.

“Los 18, más otros tres alumnos de centros educativos de Pamplona que han participado en esta experiencia, hemos formado una piña”, según Mateo, Marcos y Herce, con el deseo de contribuir a que avance y se afiance este centro.

Este colegio se construyó gracias a un grupo de estudiantes de Arquitectura de la Universidad de Navarra, que crearon la Fundación “Building ther future” y, en esta ocasión, sus alumnos han recibido material escolar, mochilas, cantimploras y camisetas, entre otros, gracias a las donaciones de distintas instituciones y empresas, como el Gobierno de La Rioja, la Fundación Osasuna y Michelín. EFE

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