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50 años del decreto que modernizó la Universidad española y la abrió al mundo

Corría el año 68 y se quería responder al crecimiento urbano y silenciar las protestas estudiantiles. Para ello se aprobó un real decreto que ahora cumple 50 años, que dio origen a la Universidad de Bilbao y a las autónomas de Madrid y Barcelona y que modernizó el sistema universitario español y lo abrió al mundo.

Fue el 7 de junio, “con un mundo revuelto” y con los estudiantes buscando la playa debajo de los adoquines de París, cuando el BOE publicó las “medidas urgentes” para la reestructuración universitaria.

Suponían una apuesta por facultades al estilo americano, con “aire fresco” que traían docentes de centros extranjeros y que miraban mucho a Berlín, al modelo “humboldtiano que potenciaba la investigación”.

Así lo cuenta a Efe José Luis Martín Ramos, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), que recuerda que una vez diseñado el nuevo modelo “cada universidad toma caminos distintos”.

La UAM se construye en un “erial”, en un terreno que “estaba en una vaguada con una entrada y una salida con una garita de control policial”, recuerda Martín y recalca que las “autónomas” se construyeron a kilómetros de los núcleos urbanos para alejar los problemas de orden público.

Solo unos meses después del decreto se creó el Campus de Medicina, junto al hospital de Paz, y en 1971 el de Cantoblanco. “Nace una universidad moderna con una tremenda ilusión” y “desde el principio contestataria con el régimen”, que busca “lo más granado entre los docentes”, destaca el catedrático.

En 1985 inicia su apertura internacional, ayudada por el programa ERASMUS, por el Centro de Estudios de América Latina y por unos cursos de verano con gran proyección.

“Su calidad en la enseñanza, la investigación puntera, innovación y sostenibilidad” durante cincuenta años la han convertido en una “universidad pública de vanguardia”, sostiene el catedrático.

Un análisis similar es el que hace de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) su rectora Margarita Arboix, que destaca su servicio a la sociedad, a la que aporta “ciudadanos profesionales” en todos sus ámbitos.

Recuerda que nació a 20 kilómetros del centro urbano para ser una universidad “para las élites” y está convencida en que basa su éxito en la libertad que se dio para contratar profesores sin pasar por la burocracia que tenían las otras.

A Barcelona llegaron profesores que estaban en otras universidades extranjeras y que trajeron “unos criterios distintos” y que fueron el germen de la investigación que siempre ha imperado en la UAM, “con un espíritu innovador que también ha impregnado a la docencia”.

Arboix reconoce el modelo de la facultad de medicina que puso en marcha la UAB. “En vez de tener su propio clínico, apostó por firmar convenios con otros centros públicos que estaban funcionando”.

También insiste en la importancia de su apertura hacia Europa -que se culmina con Bolonia-, impulsada por el hecho de estar en una ciudad con proyección internacional y a la entrada de España en la Unión Europea.

Distinta ha sido la evolución de la Universidad de Bilbao, que se crea en 1968 con la ya existente facultad de Económicas, a las que se unen las nuevas de Medicina y Ciencias.

50 años después se ha transformado en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), con tres campus en Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, con los que aporta “conocimiento, formación, investigación y dinamismo” a la Comunidad Autónoma Vasca y a España.

Así lo asegura el vicerrector del Campus de Vizcaya, Patxi Juaristi, que destaca que “el sustrato” que originó la universidad de Bilbao y la “filosofía” de la actual “son bastante parecidas”.

“Los jesuitas tenían mucho poder en Bilbao e incluso Deusto iba a crear una Facultad de Medicina”, resalta, “pero la sociedad apostó y presionó por una universidad pública y por el progreso”.

Progreso en dos sentidos, asegura Juaristi, porque supuso apostar por el avance social en un momento de desarrollo industrial y por el personal de muchos trabajadores que se habían trasladado a Bilbao.

“Los mismos principios que rigen en la actualidad”, concluye el vicerrector. EFE

Olivia Alonso

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