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La radiología y el diagnóstico por imagen juegan un papel esencial en el dispositivo sanitario de los encierros de San Fermín

La masificación de los encierros ha evolucionado en los últimos 50 años, incrementándose el número de heridos y su tipología

El edificio de Urgencias del Complejo Hospitalario de Navarra (CHN) está dotado con dos salas de radiología convencional, un ecógrafo y un TAC o escáner, técnicas empleadas en el diagnóstico de los cuatro tipos de lesiones más comunes en el Encierro: los traumatismos por caídas; los pisotones por el ganado y/o las personas; los montones, y las heridas por asta de toro.

“Será el séptimo día del séptimo mes.” Esto es el 7 de julio, fecha universal identificada con los sanfermines desde 1592, año en que se unificaron la
festividad de San Pedro y una feria franca, privilegio concedido por el rey Carlos II de Navarra.

Durante siglos, se mantuvo la celebración de los sanfermines sin grandes variaciones. A finales del siglo XIX, se pasó de correr detrás de los toros que llevaban a la plaza para ayudar a encerrarlos, a correr delante; así se convirtió en una costumbre popular. Ya en 1856 pasa a denominarse encierro (antes era entrada) hasta que a mediados del siglo XX, en torno a comienzos de los años 50, la fiesta evolucionó merced, primero, al incremento de la calidad de vida y después a la propagación de los encierros de San Fermín por medio mundo hasta convertirse en lo que es hoy, una celebración multitudinaria.

Ahí comienza el análisis del jefe del Servicio de Radiología del Complejo Hospitalario Navarra (CHN), Luis Miranda Orella, en su ponencia “Radiología del encierro de San Fermín”, pronunciada en el marco del 34 congreso nacional de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), que se cebra en Pamplona. Una vez puesto en contexto, Luis Miranda revisa el dispositivo sanitario que se despliega a día de hoy para cubrir los encierros de San Fermín, las patologías más frecuentes que se registran en ellos y el papel que desempeñan las urgencias hospitalarias, “donde la radiología y el diagnóstico por imagen juegan un papel esencial”.

El propósito de Luis Miranda es el de realizar una radiografía del encierro. Explica el experto cómo “a lo largo del recorrido de 848 metros por las calles de Pamplona se extienden 15 puestos sanitarios, diez de ellos puestos médicos y los otros cinco puestos de apoyo. A ello hay que añadir”, suma el especialista, “la propia enfermería de la plaza de toros que atiende a los heridos en la plaza y en el callejón. Todos estos puestos están cubiertos por diez ambulancias medicalizadas y otras seis convencionales”.

“Inmediatamente tras el encierro, gracias a un sistema telemático de transferencia de datos, cada unos de los puestos puede comunicar las incidencias al Servicio de Urgencias de manera pormenorizada, de tal manera que para cuando llega la ambulancia con el paciente ya tienen
toda la información necesaria”.

“Además”, añade, “los distintos profesionales vinculados a los servicios de urgencia –médicos de urgencias, cirujanos, traumatólogos y radiólogos, entre otros…– están viendo el encierro en directo en el edificio de Urgencias, lo que facilita su intervención posterior en el caso de que sea necesaria. En definitiva, la cobertura está muy bien protocolizada y es adecuada para dar el servicio que requiere una actividad tan multitudinaria y peligrosa como el encierro”

Luis Miranda analiza el encierro en cifras. “El número de atenciones durante los ocho encierros está entre las 200 y las 300 intervenciones, aunque solo el 3% presentan lesiones graves. Se realizan una media de 45 traslados por año y de ellos un promedio de 10 requiere ingreso hospitalario. Esta última cifra se mantiene invariable en los últimos años a pesar de la creciente participación. Desde 1910 están registradas 16 muertes, la mayoría por cornada, la última de ellas en 2009.”

Prosigue su radiografía del encierro con la dotación radiológica del Servicio de Urgencias: “dos salas de radiología convencional, un ecógrafo y un TAC o escáner, técnicas empleadas en el diagnóstico de los cuatro tipos de lesiones más comunes en el Encierro: los traumatismos por caídas; los pisotones por el ganado y/o las personas; los montones, que generan un elevado número de heridos (el último fue en 2013) y las heridas por asta de toro, menos frecuentes pero más graves en la inmensa mayoría de los casos”.

La ponencia del jefe del Servicio de Radiología del Complejo Hospitalario Navarra (CHN), Luis Miranda Orella, está ilustrada con imágenes y vídeos de cómo se produjo la lesión y sus correspondientes hallazgos en las pruebas de imagen.

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