Últimas noticias
Lateral derecho Castillo de Javier
Lateral izquierda Castillo de Javier

Intermón Oxfam y la demonización de la riqueza

Intermón Oxfam y la demonización de la riqueza
Un año más la organización Oxfam ha presentado sus conclusiones sobre la riqueza en el mundo. Y como no, el guión esperado: vivimos en el caos y la culpa es de los ricos. El informe, presentado bajo el nombre Premiar el trabajo, no la riqueza (el cual firmaría el propio Marx), destila un profundo aroma anticapitalista, una oda continua a un protagonismo mayor del Estado y la demonización de la riqueza, hacia el rico y el esfuerzo por tener una vida mejor. Por no hablar de la teoría ‘valor-trabajo’, refutada hasta la saciedad, demostrando que de economía van muy justos.
Fue el sociólogo alemán Franz Oppenheimer quien habló de los ‘medios económicos’ y los ‘medios políticos’ como caminos para acumular riqueza. Para Oppenheimer, los medios económicos son “el intercambio del trabajo de una persona por el trabajo de otra”; es decir, son voluntarios y pacíficos. Es la riqueza que proviene del comercio, del intercambio voluntario entre individuos, de servir en un mercado libre. En frente están los medios políticos, que son “la indebida apropiación del trabajo de los demás”; es decir, se trata de medios coactivos, del uso de la fuerza, el robo, el saqueo y la corrupción.
Quienes demonizan la riqueza, como ocurre con Oxfam, no diferencian ambos medios y clasifican a todos los ricos en el mismo grupo, cayendo en dos errores de gran dimensión: no tienen en cuenta el papel que ha desempeñado el rico (mediante medios económicos) en la sociedad, sirviendo a los demás mediante el mercado libre y el comercio, haciendo al resto la vida más fácil; y creer que la economía es un juego de suma cero, es decir, si hay ricos es porque hay muchos pobres (lo que consideran que una persona tiene “de más” es porque otra persona tiene “de menos”). Esto último tiene que ver con otra ignorancia económica, muy común en este tipo de pensamientos: la desigualdad significa pobreza. Y no es verdad. Que haya desigualdad no quiere decir que haya pobreza per se. Puede existir una sociedad muy igualitaria pero muy pobre, y viceversa.
Si el objetivo es acabar de verdad con la pobreza, organizaciones de este tipo deberían abrazar postulados de libre mercado y capitalismo, pues han sido estas ideas las que, en los últimos dos siglos, han reducido la pobreza allí donde más o menos han sido aplicadas, aunque no sea en su totalidad. Y donde más ha mejorado la calidad de vida en todos los aspectos, aunque la propaganda diga lo contrario. Pero me temo que las aspiraciones de ideologías de este tipo, como la que abandera Oxfam, tiene más que ver con dicha propaganda, con la envidia y la persecución al rico, y le importa lo más mínimo la pobreza real, pues allí donde se han impuestos ideas económicas de estilo socialistas y colectivistas, la pobreza se ha multiplicado. La historia está llena de ejemplos.
* Publicado en La Razón
David Muñoz Lagarejos, politólogo.

Otras noticias publicadas

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies