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Ciudadanos, los sondeos y el efecto captura

Ciudadanos, los sondeos y el efecto captura

La transmisión por radio se inventó a finales del siglo XIX, habiendo participado en su gestación muchos grandes nombres de la Física: Marconi, Hertz, Bose, Tesla… La primera radio comercial en emitir fue la KDKA en Estados Unidos, con una cobertura de las elecciones presidenciales de 1920. Muy pronto, casi todos los países industrializados contaban con alguna cadena de radio comercial.

Esas primeras emisiones eran de tipo AM, pero no pasaría mucho tiempo antes de que se desarrollara la radio FM, que luego llegaría a hacerse dominante. En 1933, Edwin Armstrong patentaba este segundo tipo de transmisión.

El éxito de la radio FM se debe a que presenta algunas ventajas técnicas con respecto a la radio AM. Una de ellas es su mayor inmunidad al ruido y las interferencias. Con la radio AM, si hay dos emisoras transmitiendo a la misma frecuencia, o a frecuencias muy similares, se escuchan las dos. Lo cual significa, por supuesto, que se mezclan las voces o la música y no se entiende nada. Con la radio FM eso no pasa: si dos emisoras transmiten a la misma frecuencia, la más potente de las dos anula en el receptor a la otra, con lo que solo se escucha una emisora. Es lo que se conoce en el campo de la radio con el nombre de “efecto captura”.

El efecto captura garantiza que las transmisiones de una emisora “legal” queden protegidas frente a las interferencias de otra emisora que pretenda transmitir a la misma frecuencia. ¿Pero qué sucede si esa otra emisora empieza a emitir cada vez con más potencia? Mientras la potencia de la segunda emisora sea más baja, no hay problema; pero en el momento en que la segunda emisora se reciba con más potencia que la primera, será la segunda emisora la que capture a la otra, que dejaría de oírse totalmente.

En el campo electoral y político también contamos con un “efecto captura”: se denomina “voto útil”. En el Partido Popular han sabido, hasta ahora, utilizarlo convenientemente. Las dos últimas elecciones, Mariano Rajoy conservó la mayoría azuzando el voto del miedo a Podemos, lo que hizo a muchos votantes buscar a la desesperada el refugio del voto útil. Y dada la diferencia de potencia electoral, el voto útil beneficiaba al Partido Popular y perjudicaba a Ciudadanos.

Pero ese efecto captura llamado voto útil tiene el mismo problema que en la radio FM: si crece la potencia de la opción electoral más débil y llega a sobrepasar a la otra, el voto útil empieza a operar en sentido inverso.

Hemos visto este principio en acción en las elecciones catalanas. Hace solo cinco años, en las elecciones autonómicas de 2012, el Partido Popular obtuvo 19 diputados y Ciudadanos 9. El voto útil del no nacionalismo operaba en favor del PP. Pero la nefasta gestión del referéndum del 9-N por parte de Rajoy provocó un trasvase de votos a Ciudadanos, y ese crecimiento electoral puso en marcha, a su vez, un efecto captura en sentido inverso. En estas últimas elecciones, Ciudadanos ha obtenido 36 diputados y el Partido Popular, solo 4. El voto útil del no nacionalismo ha comenzado a trabajar en favor de Ciudadanos, anulando al PP.

Ayer conocíamos el último sondeo de Metroscopia, que sitúa a Ciudadanos como primera fuerza en intención de voto a nivel nacional, con cuatro puntos de ventaja sobre el PP y seis sobre el PSOE. Si quieren saber mi opinión, probablemente ese voto a Ciudadanos esté exagerado en la encuesta. Pero todos los sondeos publicados hasta la fecha indican que, si no por encima, Ciudadanos ya está sin lugar a dudas a la par que PSOE y PP.

Y el problema para el partido de Mariano Rajoy es que, en el momento en que la potencia electoral de las dos formaciones se iguala, ese efecto captura llamado voto útil empieza a operar en sentido inverso: a favor de Ciudadanos y en contra del PP. Con lo que Mariano Rajoy puede encontrarse a partir de ahora prisionero de su propia trampa: si usa a Podemos para azuzar el voto del miedo, el fenómeno del voto útil puede hacer que a quien beneficie eso sea a Ciudadanos, en vez de al PP. Y si no azuza el voto del miedo, se queda sin argumentario para las elecciones, dado que eligió conscientemente no hacer caso de lo que los electores demandaban. Lo único a lo que podría agarrarse es a los temas económicos, y ese argumento está ya muy manido.

Veremos qué sucede en los próximos meses: cómo evolucionan los sondeos y cómo reaccionan los partidos. Pero a menos que el PP imprima un giro de 180º a su política y empiece a hacer lo que sus votantes demandan, las elecciones autonómicas y municipales pueden ser una auténtica carnicería para los populares.

Aunque sospecho que lo que pase en esas municipales y autonómicas a Rajoy le importa un bledo. Y tampoco creo que nadie en el PP se atreva a alzar la voz para señalar sus errores.

Luis del Pino, Director de Sin Complejos en esRadio, autor de Los enigmas del 11-M y 11-M Golpe de régimen, entre otros. Analista de Libertad Digital

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