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Ni el 155 ni la DUI son la solución

Entramos de nuevo en otra semana crucial  y un nuevo “día histórico”, el próximo viernes 27, con la sensación de que al terminarla seguirá, cual día de la marmota, otra que tendrá las mismas características. Aunque cada una de ellas de la sensación que nos acerca un poco más al abismo, a las gentes de allí y a las gentes de aquí.

Porque por encima de los grandes temas que inundan los medios de comunicación, lo que realmente afecta al ciudadano de a pié que observa entre perplejo, triste, o cabreado este lamentable espectáculo, es que le comienza a afectar a las “cosas de comer”.

Así Catalunya se encuentran al borde de la recesión, con cientos de empresas abandonando el barco, de momento sólo a través de cambios de sus sedes sociales, pero muy pronto comenzaremos a ver, al menos en pequeñas y medianas empresas, que también su estructura empresarial y por lo tanto afectando a puestos de trabajo.

Un empleo que pronto se verá resentido por los efectos en el consumo, se calcula que ha bajado este mes de Octubre un 25 % en las ventas en las grandes superficies, un 40 % por ejemplo El Corte Inglés, un 30 % el turismo, etc., etc.

Según un reciente estudio de la Cámara de Comercio de Catalunya, esta crisis le puede suponer una caída de entre el 1.1 y el 5,7 % del PIB con una pérdida de unos 9.000 millones de euros.

Para el resto de la ciudadanía de estado, aquí también incluida la catalana, la cosa no va a ir mucho mejor, con los Presupuestos Generales del Estado sin aprobar, lo que supone que la bajada de impuestos prevista, por ejemplo en el IVA de cines u espectáculos, o la subida pactada del salario de los funcionarios no se va a aplicar.

La bajada en la previsión de nuestro crecimiento económico, aquí y allí, va a suponer irremediablemente una bajada en las previsiones de empleo y si esto dura mucho habrá consecuencias aún mayores. Estos son lo que algunos denominan “daños colaterales” de los que casi nadie habla, que siempre afectan a la misma parte de la población, la inmensa mayoría que es la que va a sufrir la ineptitud de nuestros políticos, también aquí debemos poner de allí y de aquí.

Se suele decir que estos deben estar al servicio de la ciudadanía para resolver sus problemas y no para crearlos. En esta ocasión esa aseveración está fallando estrepitosamente.

Pero volvamos al tema que nos ocupa. Esta semana ya tenemos encima de la mesa la aplicación del artículo 155 de nuestra Constitución, que han acordado PP, PSOE y Ciudadanos. Por cierto creando una seria grieta en el segundo al abrirse un conflicto interno en el seno del PSC.

El emplazamiento que diferentes alcaldes y dirigentes del PSC, liderados por Nuria Parlon alcaldesa de Santa Coloma, han hecho a su dirección para que se posicione en contra del 155 abre una nueva crisis en su seno y debilita la posición del PSOE.

Coincido con sus tesis de que su aplicación supone una quiebra democrática sin precedentes, porque empeora aún más la situación política y lo que es peor, social, además de no solucionar el conflicto.

Que esto se haga con la colaboración del PSOE nos sitúa automáticamente fuera de posiciones de diálogo y negociación que conduzcan, por un lado a la retirada de la DUI, a abrir un proceso constituyente que adapte nuestra máxima norma a los tiempos actuales y a elaborar un nuevo Estatut en la misma dirección

También que el empecinamiento de Puigdemont y su Gobern de seguir transitando por la senda de las ilegalidades es un error de enormes proporciones.

Convocar desde el Gobierno, con la argucia de emplear el senado de coartada, unas elecciones en Catalunya es un error histórico. ¿En qué posición sitúa al PSC, en especial a quién fue President José Montilla hoy senador? ¿Vale la pena quemarles? ¿El resultado de esas elecciones ayuda o entorpece la solución?

La última encuesta de un medio de comunicación no sospechoso de apoyar la independencia como “El periódico”, indica que la mayoría independentista en unas elecciones tuteladas por el Estado sería aún mayor, aunque sólo fuera como reacción ante la presión. ¿Qué se consigue con esto? ¿Volver de nuevo a la casilla anterior al 6 de Septiembre? Para este viaje no se necesitaban alforjas.

Salvo que se piense ingenuamente que haya un boicot del independentismo que permita a Ciudadanos, PP, y PSC tener la mayoría en el Parlament. O que las encuestas que maneje el CIS sean justo las contrarias que las de “El periódico”. El pálpito dice que no es así.

¿Qué hacer entonces?

Construir puentes que sirvan de vía de comunicación entre ambas orillas, como fuimos capaces de hacer en Euskadi en circunstancias más difíciles. Evitar destrozar a un elemento que lo está intentando, el PSC.

Así como en tiempos desde aquí miramos hacia allí para aprender, ahora toca hacer justo al revés. En el denominado conflicto vasco hubo gentes que dedicaron esfuerzo, incomprensión y sufrimiento, en construir esos puentes a veces dinamitados, pero perseveraron y sirvieron. ¿Por qué en Catalunya no? ¿Quizás el lehendakari Urkullu pueda ser un elemento valioso en ese empeño?

Los demócratas, las gentes de izquierdas debemos impulsar este argumento y este grito: ¡No al 155, no a la DUI! ¡Sí al diálogo, si al acuerdo! ¡No a la irresponsabilidad, si a la sensatez! Aún hay tiempo.

José Luis Úriz Iglesias, ex concejal y parlamentario del PSN-PSOE

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