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Diez hábitos para equilibrar la alimentación en verano

Diez hábitos para equilibrar la alimentación en verano

Las vacaciones y el calor hacen que la rutina en nuestra dieta cambie al cometer excesos y desequilibrios. La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) nos ofrece diez claves para conseguir mantener hábitos saludables de alimentación en verano.

 La doctora María Jesús Tapia, miembro de la SEEN, considera que los alimentos deben variar cada estación para aprovechar los productos de temporada. Y la alimentación en verano es rica, especialmente, en frutas y verduras.

La composición nutricional de los alimentos de temporada, sobre todo de las frutas y las verduras, parece ser distinta en cuanto a vitaminas y minerales. Se sabe que factores como el clima, las condiciones de cultivo, el estado de maduración y el tiempo que el alimento permanece almacenado, puede modificar su composición nutricional”, explica.

Además, añade, “son más económicos tanto a nivel individual, como a nivel global, ya que su consumo se asocia a un menor impacto ambiental”.

Sigue estos consejos de alimentación en verano:

  1. Hidratación: Incrementar la ingesta de agua y de frutas y hortalizas que podemos tomar en forma de gazpacho o sopas frías.
  2. Dieta Mediterránea: seguir un patrón de dieta mediterránea todo el año, también en verano: aceite de oliva; consumo diario de frutas y verduras; pan y otros alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) o legumbres; moderar el consumo de carnes rojas y procesadas sustituyéndolas por pescados y huevos; promover la ingesta de alimentos poco procesados y favorecer el de alimentos frescos.
    La dieta mediterránea es rica en frutas, verduras, hortalizas, pescado y alimentos no refinados.
    La dieta mediterránea es rica en frutas, verduras, hortalizas, pescado y alimentos no refinados.
  3. Frutas y hortalizas de temporada: en esta época hay abundancia de frutas y hortalizas que, además de hidratarnos, son muy bajas en calorías. A media mañana y a media tarde son buenos momentos para tomar piezas de fruta o porciones de sandía o melón que, aunque tengan un sabor muy dulce, tienen un bajo aporte de azúcares, pudiendo, también, consumirse por las personas con diabetes.
  4. Eliminar las bebidas calóricas: si se quiere controlar el peso, deberían eliminarse completamente todas las bebidas que aporten calorías (refrescos azucarados, bebidas alcohólicas o bebidas “sin alcohol”) y sustituir el azúcar por edulcorantes que no aporten calorías. Pueden sustituirse por agua, bebidas “light o sin azúcar” e infusiones.
  5. Moderar el consumo de carne: hay que moderar el consumo de carne roja. Se aconseja tomar más raciones de pescado que de carne a la semana, en torno a 5-6 de pescado de las cuales al menos 3 deberían ser de pescado azul.
  6. Moderar la ingesta de comida: moderar las cantidades de comida y controlar las cantidades de alimentos que, aun siendo saludables, aporten más calorías para no tomar un exceso de los mismos (frutos secos, legumbres, pasta, arroz).
  7. Recetas sencillas: para no incrementar el aporte calórico de la alimentación en verano, la forma de elaboración de los platos debe ser sencilla. Tomar las verduras crudas, por ejemplo, es la mejor forma de aprovechar todas sus vitaminas y minerales.
  8. Limitar el consumo de grasas: limitar (no eliminar), también, la cantidad de grasa y que la que se consuma sea fundamentalmente aceite de oliva. Cómo se cocina condiciona de manera directa su consumo, por eso proponemos elaboraciones sencillas como plancha, en su jugo, cocido etc.
    alimentación en verano y ejercicio
    EFE/EPA/C.J.Gunther
  9. Helados, sólo ocasionalmente: recordar que los dulces y helados no son alimentos fundamentales y no constituyen parte esencial de una alimentación saludable, no deberían formar parte de la dieta diaria. Se recomienda que su consumo sea ocasional, controlado y conocer su composición nutricional. En el caso de los postres o los tentempiés, es aconsejable el consumo de fruta, o de postres lácteos que contenga la contengan ya que nos permitiría aportar prebióticos y probióticos.
  10. Incrementar la actividad física: para no aumentar de peso, debemos incrementar las calorías que gastamos y la forma más saludable para lograrlo es mediante una actividad física que sea suave o moderada y siempre regular, al menos 4 a 5 veces por semana. EFE

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