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José Javier Múgica: Historia de un asesinato

A primera hora de la mañana del sábado 14 de julio de 2001, una bomba-lapa colocada por la banda terrorista ETA en los bajos de su furgoneta acababa con la vida de José Javier Múgica Astibia, concejal de UPN en Leiza, una localidad gobernada con mayoría absoluta por la entonces llamada Euskal Herritarrok, antes Herri Batasuna y hoy Bildu.

Aquella mañana, Múgica Astibia se había comprometido a realizar un reportaje fotográfico a una pareja de novios, por lo que, tras desayunar junto a su familia, salió del domicilio y se dirigió a la furgoneta, aparcada frente a su vivienda. Cuando encendió el motor del vehículo, la bomba-lapa se activó provocándole la muerte en el acto. La víctima acababa de comprar esa furgoneta porque la anterior se la habían quemado terroristas callejeros.

«No siento rabia ni odio. Me amenazan con dianas, me insultan. Ahora nos dejan sin poder ir de vacaciones. Y todo esto, ¿por qué? Voy a seguir trabajando por Leiza, por los vecinos, y defendiendo mis ideas sin hacer mal a nadie», había comentado José Javier días antes.

La semana anterior al atentado, el y su familia se habían marchado unos días fuera del pueblo, para «quitarse de en medio» según comentó un vecino. Estuvo tres días en Fitero y regresó el viernes porque debía realizar el reportaje fotográfico a una pareja de novios.

Alguien, seguramente un vecino de los que dicen “Hola” cuando te los cruzas,avisó a los terroristas de que había vuelto. La noche anterior al atentado, los terroristas colocan la bomba-lapa en los bajos de su furgoneta, entre el bastidor y la caja de cambios.

La bomba estaba compuesta por tres kilos de explosivo Titadine. La fuerte explosión, calcina por completo la furgoneta marca Volkswagen y lanza el cuerpo del edil al asfalto, donde queda tendido. La explosión provocó numerosos daños materiales en varios vehículos estacionados en la zona e importantes destrozos en la fachada y las ventanas del inmueble vecino.

El atentado suponía la culminación de las amenazas que habían aparecido en los diarios Gara y Egunkaria, contra los concejales de UPN. Un mes antes, el 7 de junio, se publicó una larga entrevista a tres etarras en esos diarios en la que dejaron claro que los miembros de UPN eran objetivos potenciales de la banda.

El equipo de Gobierno de Euskal Herritarrok recibió duros insultos de la población en un tenso pleno municipal. El Ayuntamiento optó por «lamentar profundamente lo sucedido» con los votos de EH y la abstención de Eusko Alkartasuna. Algunos de los asistentes calificaron de «cobardes» a los concejales proetarras. El funeral se celebró a las 18:00 horas, en la iglesia parroquial de Leiza, con presencia del arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Fernando Sebastián, y con la asistencia del entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, y todos sus compañeros de partido.

La banda asesina ETA reivindicó el atentado en un comunicado del que se hacía eco el diario Garael 26 de julio de 2001. Los presuntos autores materiales de la muerte del concejal fueron los integrantes del grupo Argala 2 de ETA, Andoni Otegi, jefe del grupo; Oscar Celarain y Juan Carlos Besance Zugasti, alias Fenómeno, cuyo testimonio en octubre de 2010, tras su detención en septiembre, resultó clave tanto para la imputación de sus dos compañeros como para desvelar el grado de implicación del ex jefe militar de la banda en el caso, Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote.

Este último compareció ante la Audiencia Nacional el 15 de abril de 2011, a pesar de que la orden de extradición de Francia no incluía la causa del edil de UPN. Txapote alegó en su defensa que ya estaba detenido en Francia cuando se asesinó Múgica Astibia. Sin embargo, en un informe elaborado por los Servicios de Información de la Guardia Civil se certifica la implicación del etarra en el atentado, pues en la agenda que le fue intervenida figuraban varios encuentros con los tres terroristas que finalmente ejecutaron el asesinato.

Por otra parte, el etarra Ibon Urrestarazu, detenido en noviembre de 2004, confesó a la Policía su participación en el asesinato de José Javier Múgica.

José Javier Múgica Astibia, de 49 años, había nacido en un caserío del municipio navarro de Leiza, una localidad de 3.500 habitantes encerrada entre montañas, donde todo el mundo se conoce. De origen humilde, estaba casado con Reyes Zubeldia y tenía tres hijos: Javier, Daniel y Raquel. El segundo hijo del matrimonio,Daniel Múgica Zubeldia, fue elegido concejal por UPN en Leiza en mayo de 2003, aunque renunció en noviembre de 2006 por no poder compatibilizar su ocupación profesional con el trabajo de concejal en la corporación local, siendo sustituido por Juan José Larralde Cerezales.

Múgica Astibia era vascoparlante, euskaldún de raza, pero se sentía español y era contrario a una posible adhesión de Navarra a una virtual Euskalherria independiente. El que se sintiese vasco y español era algo que la banda asesina y su entorno, guardianes de las esencias de lo vasco, nunca han tolerado. La decisión de encabezar las listas de UPN de su pueblo en 1999 le costó padecer el acoso violento de la izquierda pro etarra.

Hoy Leiza sigue siendo uno de los feudos abertazles en Navarra, las casas del pueblo están llenas de grafitis independentistas, contra la Guardia Civil, contra España o contra el PP y a favor de la reunificación de presos de la banda asesina… José Javier salió elegido junto a María Flora Michelena que, antes de que José Javier fuese asesinado, había dimitido incapaz de soportar las presiones ejercidas por el entorno de la banda terrorista. El testigo de María Flora lo recogió Gerardo Caballero. En esas elecciones de 1999 Euskal Herritarrok ganó por mayoría absoluta en Leiza. Pese al acoso de los pro etarras, Múgica Astibia no llevaba escolta, aunque tomaba precauciones.

La víctima compaginaba su cargo como concejal en el Ayuntamiento con su profesión de fotógrafo y la conducción de autobuses escolares. Alguna vez tuvo que soportar que los escolares a los que transportaba le llamaran fascista. «Alumnos batasunos lo vejaban en el autobús que conducía sin que ni la dirección del colegio público de Leiza ni el consejo escolar lo amparasen» .

Desde muy joven manifestó una gran vocación por la fotografía que acabó convirtiéndose en su medio de vida. Con gran esfuerzo, consiguió abrir un pequeño local desde el que, con su entrega y amabilidad, retrató a varias generaciones de sus paisanos. En 2009, la sociedad Larrea de Leiza convocó el I Concurso de Fotografía José Javier Múgica en honor del concejal asesinado. Además, era un gran aficionado a la música y formaba parte de la coral Jeiki de Leiza, integrada por cuarenta vecinos de la localidad. Tal y como se recogía en la página web de UPN, José Javier y su familia estaban muy volcados con la causa saharaui, no sólo promocionando las estancias de niños en la localidad, sino acogiendo ellos mismos a uno de ellos durante las vacaciones de verano.

El concejal asesinado había recibido el 3 de diciembre de 2000 de manos del presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, el diploma acreditativo de la concesión de la Medalla de Oro de Navarra, máximo galardón de la Comunidad Foral, concedido a las víctimas del terrorismo. El motivo por el que se le concedió era las numerosas amenazas de muerte recibidas y por el incendio, en agosto de ese año 2000, de su furgoneta de trabajo por parte de los pro etarras.

Andrés Valencia

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