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Gibraltar: La gran herencia envenenada

De un tiempo a esta parte se está hablando mucho sobre la soberanía de Gibraltar, hasta el punto de que esta semana un exministro británico llegaba a hablar de guerra con España y establecía una analogía entre Argentina y las Malvinas y las discusiones que, en el seno de la Unión Europea, se están teniendo en relación con la situación de Gibraltar a consecuencia del Brexit y la salida del Reino Unido del grupo de los 28 países que, actualmente la conforman. Cabe recordar que la guerra de las Malvinas fue un intento desesperado de revitalizarse que, en 1982 protagonizó el moribundo régimen militar argentino.

En efecto, cuando un país o un gobierno se sienten amenazados por una crisis interna es un arma política bastante común arrojar cortinas de humo hacia un enemigo o problema exterior, de tal manera que los ciudadanos miren hacia esa amenaza externa y desvíen su atención de lo que ocurre en su propio país. Así por ejemplo, cuando Cuba o Venezuela se sienten abrumadas por sus crisis, sus dictadores miran hacia el gran enemigo del norte y culpan al imperialismo yanqui de la pobreza que, como la historia demuestra, es junto con el terrorismo de estado, lo único que depara el comunismo. Algo parecido ocurre con la monarquía alauita: cuando el rey o el gobierno de Marruecos, que vienen a ser lo mismo, tienen una crisis interna reclaman Ceuta y Melilla para distraer la atención de sus súbditos. Y algo así harían en 2008 las repúblicas pro-rusas de Osetia del Sur y Abjasia; y hace la misma Rusia, en la actualidad, con la guerra de Ucrania. Mirando al enemigo exterior, los ciudadanos se distraen del enemigo que tienen en casa. En el caso del Reino Unido los enemigos internos son muchos: la crisis económica que se padecería a consecuencia del abandono de la Unión Europea y su espacio de libre mercado, los aranceles, impuestos, la pérdida de poder adquisitivo por lo británicos, la pérdida de puestos de trabajo y su derecho de circulación y residencia en los otros 27 países; y la misma amenaza de independencia y ruptura del Estado por parte de Escocia, Irlanda o Gales pueden ser los principales. Y en España, por el status del anacronismo gibraltareño, parece ver la Pérfida Albión un posible chivo expiatorio.

La realidad es muy distinta y no es de hoy. El litigio que, en relación con Gibraltar, enfrenta a España con el Reino Unido se remonta al año 1704, cuando una flota anglo-holandesa ocupó el peñón en nombre del pretendiente austriaco al trono español. Dicha ocupación fue oficialmente reconocida en el vergonzoso Tratado de Utrecht de 1713 en que la nueva dinastía española, la Casa de Borbón, llegada a España con Felipe V, a fin de poder asentarse en el Trono que legalmente le correspondía en virtud del testamento de Carlos II, cedió a Gran Bretaña, cobardemente y a perpetuidad el territorio ocupado nueve años antes.

Desde entonces, las violaciones del Tratado de Utrecht han sido una práctica habitual por parte de los ingleses. Recordemos algunas de las más fragrantes e ignominiosas.

  • En 1713 el gobernador de Gibraltar ocupó militarmente una torre llamada «Torre del Diablo» y un caserón denominado «El Molino».
  • En 1.730 se inició la construcción de la «Línea de Gibraltar» y Gran Bretaña decidió unilateralmente crear un terreno neutral de 1.450 metros de longitud a todo lo ancho del istmo que ambos países se abstendrían de fortificar aunque no dejaría de ser español.
  • En 1.815, con motivo de una epidemia de fiebre amarilla, el gobernador de Gibraltar pidió la instalación de un campamento sanitario fuera de la plaza, en el llamado «Campo Neutral», siendo autorizada la misma, por razones humanitarias, quedando instalado el mismo en el lugar hoy ocupado por el aeropuerto.
  • En 1854 otra epidemia sirvió nuevamente de pretexto para que los ingleses se adentraran más en el «Campo Neutral» construyendo nuevas chozas y barracones, desatendiendo las protestas de la diplomacia española.
  • En 1.865 a raíz de una Declaración Conjunta anglo-española sobre navegación en aguas del Estrecho, los barcos contrabandistas se sienten protegidos por los cañones de la plaza y por la marina británica, alegando que los apresamientos españoles se producen en aguas inglesas, cuando en Utrecht no se les reconoce ninguna jurisdicción sobre las aguas que circundan el Peñón.
  • En 1.938 Inglaterra aprovechó la guerra civil y la debilidad española para construir un aeródromo en terreno español asegurando que se trataba de un «Emergency Landing Ground». Aunque desde el primer momento funcionó como un aeropuerto cívico militar, cuyas pistas se adentran en el mar ocupando fraudulentamente también parte de las aguas de la Bahía de Algeciras.
  • El 23 de mayo de 1969, entra en vigor la «Constitución Lansdowne» y el 30 de mayo se aprueba en referéndum un Estatuto Autónomo para Gibraltar, mediante el cual se establece un sistema político de la colonia que pasa a la consideración de dominio y se elige como ministro principal de Gibraltar al judío marroquí Josuah Hassan. Con esto el Reino unido se burla, no sólo del Tratado de Utrecht, cuyo artículo 10 prohíbe expresamente la entrada de moros y judíos, sino de las resoluciones 2070, 2231, 2353 y 2429 de la ONU.

Recuérdese que la Asamblea General de la ONU ha aprobado cinco resoluciones sobre Gibraltar: 1ª) Resolución 2070 de 16 de Diciembre de 1965; 2ª) Resolución 2231 de 20 de Diciembre de 1966; 3ª) Resolución 2353 de 17 de Diciembre de 1967; 4ª) Resolucion 2429 de 18 de Diciembre de 1968; y 5ª) Resolución 3286 de 13 de Diciembre de 1974; y en todas ellas se establece que se debe descolonizar Gibraltar, diciendo la Asamblea ciertos aspectos importantes como que es una violación del derecho internacional el referéndum celebrado en Gibraltar en 1967, esta descolonización se debe realizar entre Reino Unido y España.

Más recientemente, el 27 de octubre de 2010, el diputado nacional del Partido Popular José Ignacio Landaluce afirmó que la solución al contencioso sobre Gibraltar compete única y exclusivamente a los dos estados soberanos implicados en el mismo, es decir, España y Reino Unido. Sus palabras fueron: “Esta es la propuesta que siempre ha mantenido el Partido Popular, que no ha cambiado un ápice su política sobre Gibraltar, la misma, por cierto, que ha propuesto el cuarto comité de Naciones Unidas, que en su última reunión instó a ambos gobiernos a alcanzar una “solución definitiva”, una propuesta que se repite año tras año en las resoluciones anuales de la ONU […] La debilidad de un Gobierno como el de José Luis Rodríguez Zapatero es la otra cara de la moneda que está permitiendo los abusos de la colonia, un retroceso en lo que a las relaciones entre ambos gobiernos se refiere si tenemos en cuenta que nunca estuvieron más cerca las posturas entre ambos países que en el año 2002, cuando en Madrid gobernaba José María Aznar y en Londres Tony Blair. Asuntos ajenos a este conflicto llevaron al traste con un acuerdo en ciernes de ser firmado, pero desde entonces las relaciones se han ido deteriorando de manera exponencial”.

Pasan los años; pasan los siglos; pasan los reyes; pasan los regímenes; pasan los gobiernos, pero hay una cosa que no pasa, la vergüenza nacional de que España sea el único Estado europeo que sufre en su propio suelo una colonización ilegal contra todo derecho. Hoy, José Ignacio Landaluce Calleja no es un militante cualquiera del Partido Popular, sino que desempeña, entre otros, los siguientes cargos: Presidente del Partido Popular de Algeciras y Alcalde de Algeciras desde el año 2011, Senador por la provincia de Cádiz y Presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado y Vocal del Grupo de Senadores del Partido Popular Andaluz

Es curioso que el Partido Popular, que nos ha conducido a tantas guerras y misiones de paz en el extranjero, por defender o preservar la legalidad internacional y los mandatos de Naciones Unidas, no se aplique con el mismo afán, contra los incumplimientos de los sucesivos gobiernos Su Graciosa Majestad Británica, y no haga nada, más ahora aprovechando su potencial aistamiento, contra el gobierno sus todavía aliados en Estrasburgo del Partido Conservador y Unionista Inglés de Theresa May para que prevalezca la misma legalidad en el conflicto de Gibraltar, que puede ser la más envenenada de todas las herencias de España.

Porque España es una gran Nación, con una historia suficientemente acrisolada y un crédito internacional merecedor de reconocimiento, como para no poder permitirnos ignorar la enseñanza de Marcelino Menéndez y Pelayo: “donde no se conserva piadosamente la herencia del pasado, pobre o rica, grande o pequeña, no esperemos que brote un pensamiento original ni una idea dominadora. Un pueblo nuevo puede improvisarlo todo menos la cultura intelectual, un pueblo viejo no puede renunciar a la suya sin extinguir la parte más noble de su vida y caer en una segunda infancia muy próxima a la imbecilidad senil”.

Pedro Sáez Martínez de Ubago, investigador, historiador y articulista

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1 Comentario

  1. Joseba

    Británicos en estado puro…prepotentes, arrogantes y piratas que no cumplen con lo que firman. Es lógico decir, que no tiene sentido ir a una guerra por un trozo de tierra, pero que hay que cerrar la verja y cortar toda relación con Gibraltar, es lo mínimo que puede y debe hacer el Gobierno Español.

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