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OPINIÓN: Hugo Chávez en la gran pantalla: el mito en el populismo

A pesar de que Venezuela está inmersa en una gran crisis, también económica, como consecuencia de las medidas populistas e intervencionistas llevadas a cabo por Chávez y Maduro, el régimen bolivariano financiará una película (y una serie) sobre la vida de Hugo Chávez.

Esto responde sencillamente a uno de los objetivos de todo populismo: la creación de un discurso modificando la realidad, la creación de mitos y la posterior identificación del «pueblo» con ese discurso-mito, como por ejemplo, llamar a Chávez el “salvador de la Patria”.
Este tipo de mecanismos, que responden a la emoción, no son nuevos en Venezuela. Durante el mandato de Hugo Chávez comenzó lo que se conoce como «hegemonía comunicacional», que no es otra cosa que adaptar los medios de comunicación a la causa populista y manejarlos al antojo desde el Poder para crear la verdad oficial, el mito.
Lo explica Marcelino Bisbal en uno de los capítulos de Saldo en rojo, un libro que desarrolla el proceso de cambio en los massmedia y demás tipos de comunicación en la Venezuela chavista: «la hegemonía comunicacional no es una opción; es una obligación para la viabilidad del modelo [chavista]». Para que este tipo de hegemonía tenga éxito hay que controlar los medios, llegando incluso a cerrar los que tengan una línea diferente a la del régimen, mostrando un carácter totalitario al pretender someter a la población a una ideología particular y a una sola visión del mundo restringiendo cualquier manifestación libre del pensamiento que contraríe la verdad oficial.
La «hegemonía comunicacional», siguiendo a Bisbal, se caracteriza por querer implantar un nuevo “orden comunicacional” a través de una fuerte intervención del Estado en los medios de comunicación, hegemonía en el discurso, exclusión de actores políticos y sociales en los medios gubernamentales, una fuerte legislación que limita la libertad de expresión, eliminación de la disidencia comunicacional, cierre de fuentes informativas, generación de mecanismos de censura y autocensura, intimidación y agresión a medios y periodistas, etc. En definitiva, el nuevo “orden comunicacional” debe seguir lo dictado por el régimen, sin haber cabida a opiniones e informaciones diferentes.
Una película sobre la vida de Hugo Chávez financiada desde el régimen responde, por tanto, a esa «hegemonía comunicacional» y a la continuación del mito. Y más en un país donde la libertad de expresión y la libertad de prensa brillan por su ausencia.
Nicolás Maduro ha dicho que “no va a venir una transnacional a desfigurar a nuestro Hugo Chávez”. La realidad es que la desfiguración se lleva a cabo con películas de este tipo, cuyo objetivo es mostrar una cara irreal del mandatario bolivariano, manteniendo el mito, que es arropado todavía por parte de los venezolanos. Otros, en cambio, ya han superado la figura mitificada del ‘Comandante’ y luchan contra el régimen con la verdad por delante.
David Muñoz Lagarejos, politólogo.

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