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Un nuevo asesinato marca el inicio de ofensiva anti-yihadista en Bangladesh

Dacca, 10 jun (EFE).- El asesinato de un religioso hindú marcó hoy el inicio de una macrooperación policial en Bangladesh contra grupos islamistas implicados en la ola de ataques selectivos contra minorías que en tres años ha causado más de 40 víctimas mortales y han puesto en jaque al país.

Las fuerzas de seguridad efectuaron redadas en diversos puntos del país que se saldaron con el arresto de «muchos sospechosos», «cientos» según medios locales, aunque la comandancia policial rehusó precisar el balance del primer asalto de una operación dirigida contra al menos 200 extremistas.

«Nos enfrentamos a una red de unos 200 extremistas que actúa en pequeñas células en distintas partes del país», subrayó a Efe el inspector general adjunto de la Policía de Bangladesh, Munir Uz Zaman.

Según el responsable policial, las organizaciones detrás de los ataques son las autóctonas Jamaatul Mujahideen Bangladesh (JMB) y Ansarullah Bangla Team (ABT, también conocida como Ansar al Islam), pese a que muchas acciones han sido reivindicadas por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) y la rama de Al Qaeda en el subcontinente indio.

El operativo arrancó a la par que se registraba un nuevo atentado selectivo, con la muerte a machetazos esta vez de un responsable de un centro de meditación hindú (ashram) en el distrito occidental de Pabna.

El religioso sexagenario Nityarajan Pandey fue atacado a primera hora de la mañana cuando iba de camino a un hospital psiquiátrico en el que trabajaba en la zona de Hemayetpur, explicó a Efe el superintendente adjunto de la Policía del lugar, Siddiqur Rahman.

«Recibió cortes en la cabeza y el cuello de arma afilada y murió al instante. No sabemos cuántas personas lo pudieron atacar. No hemos encontrado aún testigos», precisó la fuente.

Pandey se convirtió en la duodécima víctima mortal en este tipo de agresiones que ocurre en Bangladesh desde el 7 de abril, cuatro de ellas en los últimos seis días, incluida la esposa de un alto mando policial que lideraba la lucha antiterrorista.

Esta última muerte, ocurrida el pasado domingo, suscitó una inusualmente enérgica condena del Gobierno de Bangladesh y desencadenó varias redadas policiales que se saldaron con la muerte de cinco supuestos miembros del grupo JMB en varios enfrentamientos armados.

EEUU y la Unión Europea habían instado también recientemente a Bangladesh en diferentes foros a actuar con mayor firmeza contra los grupos yihadistas y ofrecer más protección a sus ciudadanos, según fuentes cercanas a esas reuniones consultadas por Efe.

«El objetivo es contener sus ataques (de los extremistas) y devolver la seguridad a la población», dijo sobre el operativo el inspector general adjunto Uz Zaman, que detalló que cuenta con apoyo de la fuerza de elite de la Policía y la Guardia de Fronteras y durará una semana en la primera de las al menos tres fases.

Uz Zaman afirmó que los grupos locales están actuando de «manera coordinada» y evitó vincular a los partidos políticos opositores con la ola de ataques, una acusación que se ha vertido con insistencia en los últimos meses desde las altas esferas del Gobierno.

A pesar de que esta etapa de la operación está destinada fundamentalmente a «recopilar información», el mando policial confirmó que hoy «las fuerzas de seguridad han arrestado a muchos sospechosos en diversos puntos».

El mando policial cifró en al menos 42 los fallecidos en la ola de ataques selectivos desde que se empezaran a registrar en 2013, en un primer momento teniendo como objetivo al colectivo de los llamados «blogueros ateos» críticos con el fundamentalismo islámico, y que en 2015 se intensificaron, abriéndose el abanico de víctimas.

Agregó que las fuerzas de seguridad han arrestado desde entonces a 150 sospechosos en relación con esos crímenes, de los que prácticamente todos, dijo, han confesado su implicación.

El 90 % de los 160 millones de bangladesíes son musulmanes, aunque en el país existe también una significativa minoría hindú y comunidades menos numerosas de cristianos y budistas.

Entre las víctimas mortales de estos últimos tres años figuran pensadores y blogueros laicos, activistas homosexuales, ciudadanos extranjeros y feligreses de todo tipo de minorías no islámicas así como de sectas islámicas que no se adscriben al ala suní más ortodoxa. EFE

I.G. Napit

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