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El Madrid, el Atleti y Gerard Piqué

El Madrid, el Atleti y Gerard Piqué

La final de la Champions disputada el pasado día 28 ha tenido una consecuencia imprevista: la suspensión de la portera del equipo femenino del Atlético de Madrid, como castigo por celebrar el triunfo del Real Madrid.

Resulta que la portera del Atleti, Sara Ezquerro, es fan del Real Madrid. Y una amiga suya subió una foto a Internet donde se las veía a ambas celebrando el triunfo del equipo blanco en la Champions, lo que desató las iras de muchos aficionados atléticos. Pueden Vds imaginar las descalificaciones que la jugadora ha recibido a través de las redes sociales. Tras la polémica generada, la jugadora se disculpó en una carta abierta dirigida a los hinchas del club, pero ya era tarde: el Atleti la ha sancionado con una suspensión temporal, no descartándose que tenga que abandonar el equipo rojiblanco.

¿Y por qué esas descalificaciones y esa sanción? Como recuerda la propia Sara Ezquerro en su carta de disculpas, ella es una profesional, que en los partidos con su equipo lo da todo, independientemente de que su corazón esté con el Real Madrid. A nadie le importa cuál sea el equipo preferido de Cristiano Ronaldo, mientras haga todo lo posible porque gane ese Real Madrid que le paga el sueldo.

Eso es así, efectivamente: el corazón y la mente de cada persona son solo suyos, y a nadie le importa, en principio, si el equipo favorito de un jugador coincide con el equipo en que juega. Pero claro, una cosa sería que Cristiano Ronaldo (por poner un ejemplo) pueda ser del Barça en el fondo de su corazón, y otra muy distinta que se dedicara a celebrar en público los éxitos del Barcelona. Porque entonces los aficionados podrían preguntarse, con razón, si Cristiano Ronaldo va a defender con toda su fuerza al Madrid el día que le toque jugar con los azulgranas.

Un jugador de fútbol puede preferir privadamente a quien quiera, pero no puede exteriorizar ningún apoyo a otro club distinto del que le paga el sueldo. Y mucho menos puede apoyar públicamente al eterno rival del equipo que le paga el sueldo. Y menos aún puede hacerlo cuando el equipo que le paga el sueldo acaba de ser derrotado por su eterno rival.

Parafraseando a Plutarco, el jugador de un equipo no tiene por qué ser fan del equipo, pero al menos tiene que parecerlo.

Es lógico, por tanto, el enfado de una parte de la afición atlética, y es lógico también que el club sancione a esa jugadora que ha actuado de modo poco prudente. Porque al final, por poner un ejemplo, si mañana se enfrentan los equipos femeninos del Real Madrid y del Atleti de Madrid y a Sara Ezquerro le meten un gol, a muchos aficionados les puede quedar la duda, por injusta que sea, de si se lo ha dejado meter a propósito.

¿Y por qué les cuento todo esto, si a mi no me gusta el fútbol? Pues porque me he acordado de otro episodio similar, pero con resonancias políticas, que tuvo lugar hace no tanto tiempo: la polémica sobre la participación de Gerard Piqué en la selección española, debido a su apoyo a las tesis separatistas en Cataluña. Polémica que hizo que Piqué fuera recibido con pitos en varios partidos de la selección y que Del Bosque y muchos comentaristas deportivos salieran en su defensa, reprochando a la afición esos abucheos.

¿Por qué esas críticas a los aficionados que silbaban a Piqué?, me pregunto. El episodio de Piqué no se diferencia en nada del de Sara Ezquerro. Piqué tiene todo el derecho del mundo a expresar su separatismo como le plazca, igual que tiene derecho a expresar su madridismo como le plazca Sara Ezquerro. Piqué tiene también todo el derecho del mundo, como profesional, a intentar jugar en la selección española, igual que tiene derecho Sara Ezquerro a intentar jugar en el Atleti. Pero a lo que no tienen derecho ni Sara Ezquerro ni Piqué, por respeto a la afición, es a simultanear ambas cosas: si te dedicas a celebrar en público las victorias del Madrid, no debes jugar con el Atleti; igual que no debes jugar con la selección nacional si te dedicas en público a respaldar los ataques a la Nación a la que esa selección representa. Así de sencillo.

Porque, igual que ocurre en el caso de Sara Ezquerro, si un día Piqué falla un penalti jugando con la selección española, a muchos aficionados les puede quedar la duda de si lo ha fallado a propósito, ¿verdad? Por muy injusta que pudiera ser esa duda para con la profesionalidad de Piqué.

Luis del Pino, Director de Sin Complejos en esRadio, autor de Los enigmas del 11-M y 11-M Golpe de régimen, entre otros. Analista de Libertad Digital

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