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Las grandes empresas tecnológicas se unen a la ciencia para combatir el envejecimiento

Las grandes empresas tecnológicas se unen a la ciencia para combatir el envejecimiento

Buscan nuevos fármacos para enfermedades como el cáncer o el Alzheimer

Combatir el envejecimiento y las enfermedades que provoca ya no es un campo acotado a la ciencia. En los últimos años, empresas de Silicon Valley están invirtiendo grandes sumas en la búsqueda de fármacos contra el cáncer o el Alzheimer. “Ellas liderarán la próxima revolución científica”.

Al menos, así lo cree la investigadora María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIO) y, junto a la periodista Mónica G. Salomone, coautora del libro Morir joven, a los 140, recientemente publicado por Paidós.

“Ya está pasando. Desde hace tres, cuatro años, muchas empresas de Silicon Valley (California, EEUU), con mentalidad activa, creativa, y ganas de cambiar el mundo, están invirtiendo cantidades muy importantes en intentar utilizar los avances sobre las rutas moleculares del envejecimiento para conseguir nuevos fármacos y tratar enfermedades vinculadas a la vejez“, explica la investigadora en una entrevista con Efe.

“Hace dos años Google invirtió en Calico, liderada por Cynthia Kenyon, que fue una de las pioneras de este campo, mientras Craig Venter, famoso por secuenciar el genoma humano antes que los científicos del proyecto del Gobierno estadounidense, ha creado una empresa (Human Longevity) que intenta dar con las claves del envejecimiento para conseguir estrategias o terapias que sirvan para tratar las enfermedades derivadas del envejecimiento”, relata.

Prevenirlo con fármacos en lugar de combatirlo

Según Mónica G. Salomone, “se ha producido un cambio de paradigma”. “Hasta ahora no se podía hacer ningún ensayo clínico basado en el envejecimiento porque no se consideraba una enfermedad”, pero esto está cambiando. “Estamos viendo un cambio de tendencia”.

Para Blasco, es importante entender que la enfermedad es “resultado de un proceso degenerativo que quizá se podría prevenir con fármacos” porque “la enfermedad no empieza cuando te lo diagnostica un médico. Es un proceso que ocurre en el organismo y que los científicos queremos ser capaces de prevenir y detectar”.

Envejecer es el resultado de la acumulación de daño en nuestras células. “Normalmente tenemos mecanismos para resolver este daño pero cuando dejan de funcionar, se generan disfunciones en las células, éstas no son capaces de regenerar bien los tejidos, y los tejidos empiezan a funcionar mal, surgen las enfermedades y eventualmente, la muerte”.

Sin embargo, advierte Blasco, el envejecimiento “no está programado por la evolución. No hay genes ‘Terminator’ que digan cuándo tiene que empezar a envejecer una persona”, sino genes para mantenernos jóvenes, por eso queremos entenderlo, para retrasarlo y porque es el origen de las enfermedades”.

Relación entre envejecimiento y cáncer

Desde su laboratorio del CNIO, uno de los logros más importantes de Blasco fue frenar el crecimiento del carcinoma de pulmón, gracias a la telomerasa, una enzima que mantiene a los telómeros jóvenes, que son los capuchones de los extremos de los cromosomas que protegen la información genética del organismo.

Y es que, cada vez que una célula del cuerpo se divide, copia el material genético (el ADN) de los cromosomas, pero en cada división celular, los telómeros se acortan hasta que llega un punto en que son tan cortos que se vuelven tóxicos para la célula, que deja de replicarse y es eliminada por el organismo. Ese daño celular se va acumulando con el tiempo (envejecimiento) y, al final, aparecen las enfermedades.

Sin embargo, las células cancerígenas, son distintas: son capaces de multiplicarse sin que sus telómeros se acorten, es decir, son inmortales y lo son gracias a la telomerasa, una enzima que repara constantemente los telómeros y que en la mayoría de las células sanas está ‘apagada’, mientras que en las tumorales está activa.

Telómeros y telomerasa son las herramientas que utilizan los investigadores del CNIO para entender el envejecimiento y aplicarlo a enfermedades concretas como el infarto, la anemia plásica, la fibrosis pulmonar, el parkinson, o el cáncer.

En cualquier caso, advierte, “los telómeros son una de las rutas” utilizadas para combatir el envejecimiento, pero “queda mucho por descubrir”.
“Sólo tenemos la punta del iceberg. Estamos empezando a tener claves sólidas de cómo abordar enfermedades que ahora son incurables y que durante muchos años hemos estudiado muy a fondo y que aún no se ha traducido en una solución, quizás desde el ángulo del envejecimiento encontremos una solución. Esa es la esperanza”, confía.

Mientras, “podemos hacer muchas cosas para frenar el envejecimiento: con hábitos saludables, complementos alimenticios como el Omega 3, que hace que los telómeros sean más largos, ejercicio, reduciendo el estrés…”

Y es que, según Blasco, está comprobado que “hasta los 70 años el ambiente (modo de vida) es casi más importante que los genes para determinar si vas a llegar sano o no a esa edad. A partir de ahí, ser o no centenario dependerá de si tienes o no unos genes fantásticos”, ironiza. EFE/Navarra Información

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