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OPINIÓN: “Mejor rojos que muertos”

OPINIÓN: “Mejor rojos que muertos”

En los años 70, la URRS de Breznev echó un órdago a la grande para neutralizar y conseguir la finlandización de Europa con el despliegue en la frontera del telón de acero de los misiles SS-20, que podían llegar y destruir en menos que canta un gallo las principales ciudades europeas occidentales.

El principal afectado, Alemania occidental, con el recientemente fallecido líder socialdemócrata Helmut Schmitt a la cabeza, no se amilanó y pidió ayuda a los EEUU para que desplegaran a su vez en Europa los famosos misiles Pershing yCruiser apuntando directamente a Moscú. La lógica reacción europea por la supervivencia desató la más abyecta y feroz campaña de los movimientos pacifistas teledirigidos desde Moscú, que exigían exclusivamente al mundo libre el desarme y la sumisión, quintaesenciado en esa ominosa pancarta que pude presenciar en Londres: BETTER RED THAN DEAD, ¡mejor rojos que muertos!

Pero el mundo libre no les hizo caso. Decidieron que al lobo había que enseñarle el cayado, y desplegaron los misiles, dando la vuelta a la liberticida y criminal admonición con una no menos contundente, que se podría resumir así: BETTER DEAD WITH THE RED THAN RED (“mejor muertos con los rojos que rojos”). La lección era clara: los rojos no se iban a ir de rositas. Y eso marcó el inicio del feliz desplome del más criminal de los regímenes totalitarios que ha conocido la humanidad. Al pionero Schmitt le siguió la gloriosa estela de la Libertad en los años ochenta, con los Walesa, Juan Pablo II, Thatcher y Reagan, que con la firmeza de sus principios acabaron de una vez por todas con ese Régimen genocida. Nunca tantos hemos debido a tan pocos. Por eso, el autodenominado mundo progresista jamás les perdonará no habernos dejado “pacificar”.

Viene esto a cuento de la “actualidad” española. España no ha tenido la misma suerte del mundo libre. La “ejemplar” Transición, desgraciadamente, no ha sido otra cosa que la continuación del Guerra Civil por otros medios, incluido en éstos, y en primera línea, el Terrorismo. Los perdedores de esa Guerra no querían la Reconciliación, querían una Restitución, que consistía en la Sumisión del que otrora salió victorioso. Y están a punto de conseguirlo.

He contado en La Senda de la secesión, y a ello me remito, esa deriva de la Transición, que más bien debería llamarse, con Mayor Oreja –y Kafka-, “El Proceso”. Ahora quiero recalcar simplemente un hecho. La mayoría absoluta del PP en el año 2000 desató el vendaval que desembocó naturalmente en el 11-M. Aznar lo contó en varios sitios –sin llegar a nombrar al innombrable atentado-, atribuyendo todo lo que pasó al PSOE (“Con la mayoría absoluta del 2000… la izquierda española decide en un momento dado que todo vale, todo es válido, todo es lícito, y que hay que hacer lo que sea con tal de que el PP no siga y lo hace, y a Jordi Pujol (“esto –la radicalidad de CIU y la secesión- estaba sentenciado ya desde 2001”, El Mundo, 02-12-12).

Con el 23-F –cuya Gran Mentira acabamos de conmemorar por trigésimo quinto año consecutivo- se consiguió la deslegitimación y neutralización de las FFAA para impedir llevar a cabo su mandato constitucional (art. 8º): la defensa de la unidad de España, como bien podemos hoy comprobar. Con el 11-M se consiguió neutralizar al Partido Popular con el mismo objetivo. Los incumplimientos o, si se prefiere, traiciones de Mariano Rajoy a su electorado solo pueden entenderse por los chantajes y extorsiones que sufrió el PP por su equívoco papel en el 11-M, como he analizado en diversos lugares (vid., p.ej., aquí).

Ahora bien. Tenemos que hacernos la siguiente pregunta: ¿Por qué si el PP estaba neutralizado, no se ha contado con él en esta “nueva” etapa del “Tiempo Nuevo” en marcha, sino todo lo contrario, que hemos asistido a la mayor agresión y ataque que se haya desatado contra un partido en democracia desde los que ya sufrió en los aciagos tres días del Golpe de Estado del 11-M previos a las elecciones?

La respuesta es sencilla. Porque a lo mejor no estaba “totalmente” neutralizado y, lo que es más importante, porque siempre podría volver a recuperar sus señas de identidad, algo que el Régimen del 11-M no puede permitir, sobre todo después de constatar que ocho años después de los atentados volvió a conseguir algo prohibido para el centro-derecha de ámbito nacional: la mayoría absoluta.

Todo lo que ha ocurrido, antes y después de las últimas elecciones, hay que leerlo en esa clave. La creación y lanzamiento ex novo de Ciudadanos entra de lleno en esa estrategia de impedir que un partido de centro derecha nacional pudiera llegar al poder sin el permiso de los poderes fácticos que regentaban en la sombra este Proceso, o Transición al abismo. Como ya se intentó infructuosamente con la Operación Roca de los años ochenta, no es casualidad que también su origen sea Cataluña, y sus eventuales promotores vinculados a una Prelatura personal con gran implantación financiera en la Ciudad Condal, como relaté enEl Reformatorio Constitucional.

Ahora que el PP se ha convertido en el pim-pam-pum de esta Feria nacional que es el Tiempo Nuevo, se le atribuyen todos los desaguisados de esta parafernalia liberticida que padecemos, incluida el auge de Podemos, sugiriéndose, entre otras cosas, que controla y teledirige la cadena que los ha lanzado al estrellato, la Sexta. Pero nada más incierto ni mixtificador. Fijémonos primero en el medio que inició la andadura de Podemos, Intereconomía, que está regentado por una persona de la órbita del Opus Dei, Julio Ariza. Si el PP hubiera estado detrás de este lanzamiento, con el objetivo de debilitar al PSOE, le habría pagado los servicios prestados y no habría dejado que esta Cadena quebrara y sucumbiera, como así ocurrió. De ahí, Iglesias pasó al estrellato de la Sexta (otro medio que se mueve en las aguas del Opus). Exactamente igual que Albert Rivera, que dio sus primeros pasos televisivos con Ariza y que después de merendarse a UPyD –en una operación de Régimen destinada a acallar voces incómodas y auténticas contra la corrupción y contra el nacionalismo– se le brindó las pantallas de la Sexta, mañana, tarde y noche, para que hiciera lo propio con el PP, que es el objetivo final que se pretende. Por tanto, si el PP es el que ha puesto a Iglesias en la Sexta para merendarse al PSOE, ¿también ha colocado a Rivera para hacer lo mismo con él? ¿Hay lógica en esa imputación manipuladora atribuida al PP?

No, la “obediencia” de la Sexta hay que buscarla en los “prelados” ámbitos catalanes donde se mueve, que aunque estén presentes en el Partido Popular, bien por infiltración o, a veces, por abducción, no son el PP. ¿No es algo espectacular que Podemos, esa fantasmal partida emanada de la “inteligencia” que pastorea las “cloacas” universitarias, en los que no he podido detectar un solo catalán, tenga como frontispicio y línea roja de sus futuras ejecutorias el “derecho a decidir” de los catalanes, y eso, sin dar la menor explicación que justifique semejante desafuero? ¿Quién está detrás de Podemos? ¿El PP o los que lo han espoleado?

Esa postura numantina podemita presenta, además, otras ventajas, porque así su compañero de tertulias, este sí catalán, puede ofrecer una supuesta firmeza de principios poniendo una inofensiva línea roja en lo que concierne a la unidad de España -¡faltaría más, Albert!-, mientras propone con “candidez” puentes de entendimiento buenistas con Cataluña escondidos en un totum revolutum de reformas “regeneracionistas” que nos van a convertir en hombres píos y virtuosos, para colarnos la que de verdad importa, la que nos cambiaría de verdad irremisiblemente, la reforma constitucional Ad Maiorem Catalonia Gloriam, como he descrito en al artículo citado anterior.

Esa es la Hoja de Ruta que le han marcado, el objetivo que van persiguiendo los mentores –y financiadores- de Albert. Por si hubiera alguna duda, el gran valedor del Reformatorio, el director de El Confidencial Digital (ECD) y numerario del Opus Dei, José Apezarena, nos lo contó hace más de un año con singular crudeza. Este periodista, por cierto, fue el que dio la noticia en la COPE –por medio de su colaborador Juan Baño- de la existencia de la mochila de Vallecas –con la que se “montó” la Versión Oficial el 11M- cinco horas antes de que la descubrieran en la comisaría (ver y oír aquí). Cuándo habrá un periodista o un juez que le pregunte: ¿Cómo pudiste enterarte de la existencia de esa mochila? ¿Quién te lo dijo? Porque es evidente que quien se lo dijo, si no la puso él, sabe quién lo hizo…

Pues bien, Apezarena, como siempre dando esas informaciones privilegiadas a las que solo llega él, reveló la “tercera vía” para evitar “el avance de las posiciones secesionistas” (sic) que nos proponía hace año y medio Isidro Fainéet alia, el financiero del Opus del que Casimiro García-Abadillo hacía esta revelación: «Si dejamos al margen el negocio en el mercado exterior, el conglomerado que preside Isidro Fainé es el primero de España. Y, como me reconocía la pasada semana un gran banquero, “políticamente, sin duda, también es la entidad más poderosa de España”» (ver aquí). Las propuestas no se andan con remilgos: «el reconocimiento de Cataluña como nación, lo que exigiría una reforma constitucional; plenas competencias en lengua y cultura; un pacto fiscal para que Cataluña recaude y gestione todos los tributos mediante una Agencia Tributaria propia; y plena capacidad para la organización local»(ver aquí; los subrayados son de ECD, para que no quepa duda de lo que “hay que hacer”).

Es decir, una independencia de facto financiada a fondo perdido por la “desencajada” y colonizada España, que es a lo que de verdad quieren llegar, azuzando para ello el árbol del independentismo, y otros árboles, especialmente el de la corrupción, asunto este último que ha tomado el relevo del terrorismo y de la secesión en la senda de la destrucción de España.

La corrupción que nos asola no es generalizada, es absoluta. Está indisolublemente unida al Sistema “democrático” español basado en la omnipresencia en todas las esferas de vida pública y privada de los partidos políticos, en la consecuente eliminación de cualquier atisbo de sociedad civil y en la ausencia total de equilibrio de los poderes clásicos, incluido el cuarto, todo ello agravado por el paso del tiempo, que como una bola de nieve ha elevado lo que era una anécdota a categoría terminal del Régimen.

Ahora bien, ¿qué es lo más importante de la corrupción? ¿El corruptor o el corrompido? Pues, aunque al lector le choque, en el estadio en que nos encontramos, ninguno de los dos. Es un lugar común en el mundo periodístico citar ese viejo proverbio que dice que cuando “el sabio señala la luna el necio mira al dedo”, y quien lo hace se queda tan pancho, pensando que está en el bando de los listos. Pero eso ocurre porque en España no existe periodismo de investigación, sino de “difusión”, difusión de lo que suministra el titular del dedo “señalador”. Si hubiera periodismo de investigación de verdad, su foco de atención sería averiguar quién es el que maneja la corrupción –quién controla los dosieres- para conseguir objetivos políticos por otros medios, averiguar de quién es ese “dedo” que tapa y destapa lo que quiere y cuando le conviene mientras se mofa de la población tratándola como a necios. Porque aquí, como en el caso del significado de las palabras de Alicia a través del espejo, lo que importa no es la corrupción, lo que importa es quien manda.

Todo esto cobra pleno sentido con todo lo que está ocurriendo con el PP después de la elecciones. ¿Se ha visto alguna vez que con un partido en el poder, en periodo de formación de un nuevo Gobierno, se desate desde los mismos órganos de la Seguridad del Estado que controla una campaña devastadora fielmente seguida por todos los medios de comunicación, sin apenas excepciones? Una campaña a la que se añaden instancias judiciales regentadas por jueces de su órbita, como el caso de Eloy Velasco, exconsejero de Justicia de la Comunidad Valenciana, que ordena asaltar sedes del partido simplemente para ver si encuentran algo que le puedan echar a la cara… Todo ello mientras se diluyen casos de corrupción muchos más graves, como el de los socialistas de los ERE, los Pere Navarro, Moltó o Serra (900 millones)…

¿Y cómo es esto posible? ¿Quién está detrás de todo esto? ¿Y cómo no se defiende el PP? Indudablemente, si no se defiende es porque está chantajeado a todos los niveles, por ese “dedo” que maneja con gran soltura dosieres de toda índole –crematístico o sexual-. Y para tratar de averiguar a quién corresponde esa extremidad que “señala” a quien hay que doblegar hay simplemente que fijarse en los ejecutores, que no están en otro lado que en el Ministerio del Interior, de donde salen todas las “investigaciones” policiales y de la Guardia Civil inculpatorias. ¿Quién manda en el Ministerio? Jorge Fernández Díaz, miembro del Opus Dei. ¿Y en la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil? Lo mismo. ¿Y en Dirección Operativa de la Policía? Ídem (puedes verlo aquí). Igual que el ya citado juez del PP que ahora les fustiga, Eloy Velasco, también de la obediencia “prelada”. El juez que humilló a las Víctimas del 11-M, Gabriel Moris y su mujer, Pilar Crespo, padres de Juan Pablo Moris, asesinado en los trenes, cuando al negarles las diligencias para averiguar lo que nunca se ha investigado, el arma del crimen, qué explotó en los trenes, añadió: «… “por mucha que sea la insatisfacción y la impotencia que el resultado aislado de alguna diligencia probatoria suscite en alguna de las partes procesales”, no… se puede practicar siempre la misma prueba hasta llegar a que “por fin satisfaga los intereses de alguna de las partes”» (LD, 25-08-09). La búsqueda de la Verdad de unas personas ejemplares, cuya humanidad y profunda fe cristiana son los sostenes que les ayudan a sobrevivir en esta España desdeñosa y cruel con quienes han caído por ella, mancillados por un personaje que no se puede calificar.

Estamos hablando, como hacía César Vidal en sus estudios sobre la masonería, de un Estado dentro del Estado. La historiadora Mª Dolores Gómez Molleda, en su imprescindible libro La masonería en la crisis española del siglo XX, nos resaltaba la paradoja de que siendo la población española en 1931 de 23,5 millones, y el censo de afiliados a la masonería de alrededor de 3.700 (es decir, el 0,016% de la población), sin embargo los diputados masones en 1932 de la II República ascendían a 151 (el 36%), y a más de la mitad los miembros del Gobierno. Insuperable representación.

Algo similar ocurre con el Opus Dei, sobre todo cuando llega al poder un partido de derechas, aunque sus tentáculos no se limitan a ese espectro político. El poder político, la seguridad del Estado, la judicatura, la Información,  y el poder económico, el Poder, en suma, es el espacio natural que ocupan sus miembros, de los que caben pocas dudas de a quién encomiendan su “obediencia”. Como decía Raúl del Pozo del titular del Ministerio de Economía, también regentado por la Obra, «De Guindos, un independiente, que no es del PP». «Ni del PP ni de nada. Sólo del Opus».  

Muy recientemente, el pío titular de Interior se desgarraba las vestiduras, ¡¡¡un mes y medio después de desatada la campaña!!!, por las operaciones de demolición del PP desde la judicatura de sus correligionarios y de sus fuerzas de seguridad, como si no tuviera nada que ver él –ni su departamento “prelado”- con el tema. ¡Qué tiempos, aquellos, en que en esa España en que no había libertad, Adolfo Marsillach ponía en solfa el poder de la Obra con la figura literaria que mejor la representa, el Tartufo! Nunca después, cuando por lo que nos cuentan han desaparecido nuestras ataduras, a nadie se le ha ocurrido tener ese atrevimiento, ni siquiera a mentarles…

La campaña en cuestión se desató con alguna antelación a lo previsto, pues estaba preparada a estallar para potenciar el holocausto que le esperaba a Rajoy en su sesión de investidura. Sin embargo, la “espantada” del gallego para evitar la encerrona dejó momentáneamente descolocados a sus artífices, que decidieron ponerla en marcha sin más dilación y con todas las baterías políticas, judiciales, policiales y mediáticas al unísono. Nada de lo que hiciera, o no hiciera, el PP, dejaría de ser utilizado en su contra. Por ejemplo, con lo que se perfilaba como la opción favorita del Régimen: la investidura de Pedro Sánchez con los votos de Ciudadanos y la abstención popular. Si Rajoy no se plegaba el culpable de que el PSOE pactara con Podemos y los separatistas sería exclusivamente de él, de su egoísmo y de su falta de patriotismo. No de Sánchez, que mostró desde el primer momento que al PP no le iba a dar ni agua y que sentía unas ansias irrefrenables de reeditar un Frente Popular con Podemos, IU y los nacionalistas (con su apoyo o abstención). No. Si eso ocurría, el sacrificado “líder” socialista se habría visto abocado irremediablemente, por la maldad popular, a ese pacto nefando, del que él no tendría la menor responsabilidad. Es el mismo argumento que echaba las culpas al Gobierno del PP y no a ETA de sus atentados, porque Otegui era un hombre de paz, y no los sanguinarios peperos, que apoyaban la Guerra, en Irak o en el País Vasco. El mismo argumento del que echa las culpas a la violada por su actitud provocadora. Los pájaros tirándole a las escopetas. En definitiva, el argumento chantajista de los pacifistas de los 70 -MEJOR ROJOS QUE MUERTOS- que achacaba el espíritu belicista a los que se defendían eximiendo a los agresores.

En realidad se trataba de un simple chantaje para doblegar al PP, como desveló en algún lugar sin ningún tapujo, de un modo “siciliano”, Albert Rivera, advirtiendo a Rajoy que si no se abstenía y provocaba nuevas elecciones lo único que cosecharía es más casos de corrupción. Ni que los dosificara él… Es joven, Albert, pero por las comisuras ya le asoman los colmillos, como bien pudimos comprobar antes de las elecciones cuando comentó, como si rindiera público homenaje a Rubalcaba, que se abstuviera el PP de “mentir” con «cálculos electorales como hizo en 2004» (ver aquí). Esa bajeza es lo único que se le conoce para el esclarecimiento de la verdad del 11-M…

Sin embargo Rajoy sigue erre que erre queriéndoles aguar la fiesta, para lo cual se tiene que pasar a un nuevo plan. Por de pronto, al PP se le ha arrinconado verbalmente en la derecha -ya no es centrista-, en un extraño ejercicio por el que al heredero de Zapatero, Pedro Sánchez -y su versión cainita del PSOE-, se le ha situado ni más menos que en el centro político, compartiéndolo -¡cómo no!- con Rivera, de manera que al PP se le atribuye una ¨pinza” con los antisistema de Podemos, los  separatistas y Bildu, en una nueva versión de la equidistancia entre las víctimas y los verdugos.

Pero todo esto es pura farsa. Podemos es un señuelo que agitan los que lo han creado para meter miedo con eso “de que viene el lobo” y doblegar al PP, de igual manera que utilizan el separatismo para conseguir, por otros medios (El Reformatorio Constitucional), lo único que persiguen los separatistas: debilitar la nación para poder saquearla mejor.

Todo esto ha quedado claro con el Acuerdo PSOE-Ciudadanos, que ellos dicen para la “Reforma” (indudablemente de la Constitución a la que van a enviar a la UVI) y el “Progreso” (porque ellos siempre son así, guapos y sobrados). Un fárrago de generalidades falsamente regeneradoras en el que, como decíamos más arriba, solo hay una cosa importante que han reservado para el final, en el capítulo VII, la Reforma de la Constitución.

Todo lo que venimos anunciando, en consonancia con los dictados que le impone la mano –o mejor “el dedo”- que mece la cuna del IBEX, se cumple en el citado Acuerdo. Por lo que dice y lo que se calla -pero se adivina-. Con el falso señuelo de decir que se opondrán a un referéndum separatista cuelan todo lo demás, como ya lo hemos descrito en el artículo citado, y siguientes. Un proyecto, el Reformatorio, en el que están de acuerdo todos los “progresistas”: PSOE, C´s, IU, PNV, DyL, ERC, Podemos e incluso Bildu. Solo el PP puede aguarles la fiesta, aunque ya hemos visto que tiene el enemigo en casa.

Por eso, mi pronóstico es que al final no habrá nuevas elecciones. Si el PP persiste en no abstenerse, lo harán Podemos –o parte de él- junto al PNV, y facilitarán la investidura de Sánchez y Rivera, y desde ese momento todos ellos habrán demostrado su “altura de miras”, incluidos los lobeznos podemitas, frente a un PP que se habrá quedado aislado, como un apestado.

A partir de ahí lo que le espera es poco para lo que le ha caído hasta ahora. El objetivo será doblegarle totalmente con casos de corrupción, que ya no saldrán de nadie más, porque si estando en el Gobierno sólo hay corrupción suya, ¿qué no se encontrará cuando le hayan tendido alrededor el Cordón Sanitario del Frente Popular Separatista santificado “preladamente” por Ciudadanos?

(¡Qué iconoclasta ha estado Rita Barberá en su reciente comparecencia, cuando ha soltado la verdad más “incorrecta” que se ha dicho sobre la corrupción, a propósito de Ciudadanos: “no teniendo estructura de militancia para recabar aportaciones ni aportaciones del Estado por no tener representación parlamentaria, ¿cómo es posible que hayan podido hacer tres campañas seguidas en tan poco tiempo con más medios que el primer partido de España?”. Exactamente lo que ocurrió con Roca con su famosa Operación, que recibió en 1986 de la banca por influencia de quien la representaba, el numerario del Opus Rafael Termes, 4.000 millones de pts. -por 1.600 del PSOE y 1.200 a Fraga- que fueron condonados íntegramente después de su fracaso. ¿Por qué oculta C´s las fuentes y el caudal de sus extraños ingresos, de los que sólo ha dicho que le han dado “algún crédito”? ¿No es esto corrupción al por mayor, la que viene de las más altas esferas –nunca mejor dicho- del Dinero? ¿No es corrupción que pongan a tu disposición –y esto vale también por Podemos- canales de televisión a todas las horas, por encima de todos los partidos, y que te den debates parlamentarios cuando no tienes un diputado, y excluyan a quien sí los tiene?)

Los meses que se avecinan van a ser los definitivos. Se trata, simplemente, de que el PP tire la toalla y no bloquee en el Senado unas reformas destinadas a adelgazar y banalizar la nación, y que después se disuelva y desaparezca. Como mucho, se le aceptaría que mendigara algunas migajas en ese partido regentado por unos seres prístinos que han bajado de Barcelona para regenerarnos y llevarnos por el buen Camino.

Lo que se empezó el 11 de Marzo de 2004 hay que rematarlo ya de una vez por todas.

¡Quién nos ha visto, y quién nos ve!

REQUIESCAT HISPANIA

Ignacio López Brú,autor del libro Las cloacas del 11-M

OPINIÓN: El fin de la democracia (TIEMPO NUEVO)

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