Últimas noticias
Lateral derecho Castillo de Javier
Lateral izquierda Castillo de Javier

Una tesis doctoral recupera 213 nuevas referencias musicales del compositor navarro Jesús García Leoz

Una tesis doctoral recupera 213 nuevas referencias musicales del compositor navarro Jesús García Leoz
Laura-Celaya-Alvarez UPNA
Laura-Celaya-Alvarez UPNA

Laura Celaya Álvarez ha centrado su tesis doctoral en la vida y obra del compositor navarro Jesús García Leoz, a quien considera “casi un desconocido salvo por su notorio trabajo en el cine de la posguerra española”

El trabajo de esta investigadora, realizado en la Universidad Pública de Navarra, ha incluido una importante revisión de documentos de hemeroteca y de cada una de las partituras del autor, proceso tras el que la cifra de referencias musicales ha pasado de las 272 iniciales a 485.

La tesis, “Vida y obra de Jesús García Leoz (1904-1953)”, ha sido dirigida por Isabel Ostolaza Elizondo, catedrática en Ciencias y Técnicas Historiográficas, y Marcos Andrés Vierge, profesor titular de Música de la Universidad Pública de Navarra. El trabajo ha recibido la calificación de Sobresaliente cum laude.

El catálogo de las obras constituye quizás la aportación más relevante de la investigación, tras un exhaustivo trabajo de ordenación y reubicación del material musical. “Este catálogo razonado sustenta a su vez la secuencia vital y creadora de García Leoz —señala la autora—, no tanto por la importante cantidad de títulos que añade como por la concreción de datos y circunstancias que aporta”.

La investigación realizada participa en un carácter interdisciplinario en cuanto a la metodología, ya que combina el método histórico, el análisis musical y la investigación de archivos con el objetivo de comprender el hecho musical en sentido global. “Por un lado, ha habido una importante revisión de documentos hemerográficos y, por otro, se ha revisado cada una de las partituras, hoja por hoja, comparando tipos de papel y de grafía, y elaborando una serie de índices de líneas melódicas de los números con títulos coincidentes, clasificados en diferentes expedientes para su posterior comparación. Tras este proceso, la cifra de referencias musicales pasa de las 272 iniciales a 485”.

El trabajo se refiere también a la vida y trayectoria del compositor navarro quien, “al igual que otros de esa olvidada generación, comenzó su actividad profesional como intérprete”. Como pianista, se forjó en los acompañamientos de cine mudo y en los cafés, tanto en su etapa argentina como en sus comienzos en Madrid, a la vez que regularizaba su formación académica en el conservatorio. “Fue entonces cuando comenzó a vincularse con los intelectuales del entorno de la Residencia de Estudiantes, a quienes homenajearía después con los ciclos de canciones”. Después tuvo lugar el estreno de sus primeras obras y el comienzo de su faceta de compositor de cine, que se mantendría ya hasta su muerte.

Música y cine

Durante la Guerra Civil el compositor se comprometió con la Alianza de Intelectuales Antifascistas; puso música a documentales y obras de marcado carácter político, lo que contribuyó a su denuncia y posterior estancia en prisión. Mantuvo estrecha amistad con Rafael Alberti y María Teresa León.

La posguerra supuso la renuncia a ese ideario y un exilio silente. “Tras el proceso de depuración política, García Leoz se hizo un importante hueco en la sociedad musical madrileña. Contó con la ayuda de Jacinto Guerrero, con quien había trabajado antes de la Guerra. Se incorporó al Teatro Coliseum como pianista y allí forjó su amistad con uno de los grandes músicos que marcarían su carrera: Ataúlfo Argenta”.

Tal y como señala la autora de esta tesis, García Leoz realizó después un importante trabajo en la serie de documentales cinematográficos agrarios que el marqués de Villa-Alcázar dirigió para el Ministerio de Agricultura, “desconocidos hasta ahora en el catálogo del compositor”. De hecho, en la música cinematográfica “encontró un medio de vida que le reportó una buena posición. Junto a compositores como Manuel Parada y Juan Quintero, fue uno de los primeros profesionales autodidactas en este género. Compuso la música para 111 largometrajes y 172 cortometrajes documentales, y obtuvo grandes éxitos; entre ellos, la música de la película ¡Bienvenido Míster Marshall! es seguramente una de los más recordadas”.

En su última etapa se encuentra la mayor parte de “la otra música, el ballet, la zarzuela y el lied, además de la música pura a la que, según su propio testimonio, quería dedicarse”. Fue la etapa más prometedora de su vida, con el reconocimiento en forma de premios, desde el Primer Premio de Composición en 1941 hasta los seis premios del Círculo de Escritores Cinematográficos que obtuvo entre 1945 y 1953. “Su repentina muerte, en 1953, supuso inexorablemente un corte tanto en su trayectoria profesional como en el momento evolutivo en el que se hallaba su estilo, que evolucionaba hacia un lenguaje propio con tintes de vanguardia”.

Laura Celaya Álvarez es Titulada Superior en Acordeón por el conservatorio Jesús Guridi de Vitoria; diplomada en Educación Musical por la Universidad Pública de Navarra y Máster en Investigación del Desarrollo de las Capacidades Musicales por la misma universidad, donde ha obtenido también el título de Doctora. Desarrolla su labor docente como profesora de Acordeón e Iniciación Musical en la Escuela Municipal de Música del Valle de Egüés desde 2001, centro del que es directora desde enero de 2011.

Otras noticias publicadas

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies