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OPINIÓN: La piel del PP

OPINIÓN: La piel del PP

Lo normal, cuando se entierra un cadáver, es que las partes blandas se descompongan y al final solo queden de él los huesos. Sin embargo, a veces sucede todo lo contrario.

Cuando se entierra un cuerpo en un pantano de turba, las condiciones del agua son tales (acidez, baja temperatura, carencia de oxígeno) que la piel y las partes blandas de los cadáveres se conservan intactas. Los huesos, sin embargo, se disuelven con el tiempo en el agua ácida.

El resultado es lo que se denomina una momia del pantano: un cadáver del que solo queda la envoltura exterior, pero perfectamente conservada. En los países del norte y el centro de Europa se han encontrado numerosas de estas momias, casi todas de la Edad de Hierro.

El buen estado de conservación de la piel de esas momias permite analizar con mucho detalle las circunstancias de su muerte. Sabemos, por ejemplo, que una de esas momias, el Hombre de Lindow, era un varón de unos veinticinco años de edad; de clase alta, ya que no mostraba signos de haber realizado mucho trabajo manual; que su última comida consistió en pan ácimo; y que murió de forma extremadamente cruel: lo golpearon, lo estrangularon y lo degollaron, antes de arrojar su cuerpo al pantano.

Quizá ustedes hayan visto una serie de vídeos propagandísticos que el Partido Popular ha elaborado justo antes de su Convención de este fin de semana, y en el que Rajoy, Cospedal, Floriano, Arenas o González Pons charlan sobre la situación política, poniendo cara de importantes. En un cierto momento de esos vídeos, muy parodiados en las redes sociales, Carlos Floriano dice que al PP le ha faltado «ponerle un poco de piel» a las cifras económicas, frase a la que María Dolores de Cospedal asiente muy convencida.

No soy publicista, así que lo mismo mi opinión carece de fundamento y los vídeos son magníficos, pero a mí me parecen una soberana estupidez, muy en la línea propagandística del PP. Básicamente, porque el mensaje que transmiten es que todo va estupendamente y que en lo único que se ha equivocado el PP es a la hora de contar lo estupendamente que va.

Por un lado, esa actitud destila un paternalismo que a mí me da un poco de repelús. Los protagonistas de esos vídeos hablan como si los españoles no fuéramos capaces de ver, en nuestro día a día, si las cosas van bien o mal. El PP no entiende, o no quiere entender, que si no llegamos a fin de mes más que a duras penas, por mucho que usted me explique las magnitudes macroeconómicas, no vamos a variar nuestra situación.

Por otro lado, me sorprende la ausencia de autocrítica. No es que se haya hecho algo mal en el terreno económico, sino que se ha contado mal lo que se ha hecho, según los protagonistas de esos vídeos. Lo que quiere decir que el PP pretende convencernos de que rescatar a los bancos en lugar de a las personas es bueno; de que enterrar decenas de miles de millones anuales en un estado autonómico que no necesitamos es obligatorio; de que endeudarse mucho más que en época de Zapatero es el chollo del siglo y de que matar el consumo a base de impuestos es lo mejor que le puede suceder a la Economía en tiempos de crisis.

Pero el aspecto más desolador de los vídeos, a mi juicio, es que vuelven a insistir en que la realidad no es más que económica. La ideología está ausente en esos vídeos por completo, como si a ningún elector del PP le importara un pimiento qué pase con la ley del aborto, o que se libere a terroristas por la puerta de atrás, o que se permita celebrar referendos ilegales, o que se siga desmantelando el archivo de Salamanca. «Nosotros estamos aquí», parecen decir los vídeos, «tan solo para cuadrar las cuentas y que luego pueda venir el PSOE a hacer ideología».

Ya digo: no soy publicista. Y a lo mejor esos vídeos son la pera limonera. Pero a mí me parecen ridículos. El problema del PP no es, como dice Floriano, que le haya faltado «ponerle piel a las cifras», sino que hace mucho tiempo que el PP es solo piel, simple envoltorio.

Desde que aceptó en 2008 las hojas de ruta marcadas por Zapatero, el PP se ha convertido en una momia del pantano, que ya no tiene nada por dentro. Ha disuelto por completo su estructura ideológica y ya solo queda fachada. Bien conservada, eso sí.

El PP perderá las próximas elecciones, pero no por falta de piel, como dice Floriano, sino de huesos. Resulta imposible mantener en pie un espantajo de partido al que se le ha privado de toda armazón política y del que solo queda el puritito cuero.

Luis del Pino: Director de Sin Complejos en esRadio, autor de Los enigmas del 11-M y 11-M Golpe de régimen, entre otros. Analista de Libertad Digital

Tudela 96.0, por TDT, “aplicación android esRadio”  y www.navarrainformacion.es

 

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