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La obesidad es un desorden de aprendizaje que puede corregirse

La obesidad es un desorden de aprendizaje que puede corregirse
frutas
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Mónica Katz, de la Universidad Favaloro de Argentina, aseguró que «la obesidad es un desorden de aprendizaje», que puede corregirse porquelas personas son capaces de aprender o desaprender conductas que afecten su estado de salud y bienestar. Esta especialista en nutrición considera que el placer no es un «extra» en nuestra vida, sino un componente central que guía nuestras decisiones y puede aprovecharse para incorporar hábitos saludables. «Está demostrado que los esfuerzos para reducir el sobrepeso basados en la restricción, la prohibición y la regulación han fracasado», señaló.

Para Katz «la comida es un estímulo fisiológico, no puede ser adictiva porque al comer estamos respondiendo a una necesidad de nuestro organismo. No se puede ser adicto a una recompensa natural, porque el placer que encontramos en ello son respuestas naturales». Y añadió que la «demonización» de determinados alimentos está limitando la creación de un espíritu crítico y de discernimiento personal sobre lo que más le conviene al individuo para lograr una sana alimentación.

La experta cree que los estímulos placenteros guían el aprendizaje, ya que de forma natural el cerebro busca repetir aquellas acciones que generan sensaciones agradables y provocan la liberación de dopamina en el flujo sanguíneo. Así, es posible utilizar este sistema de recompensas para mantener una dieta balanceada reencontrando el placer en la comida, en porciones adecuadas.

Por su parte, Paul Rozin, de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias, afirma que no se debe sacrificar el buen sabor de los alimentos por su contenido calórico, sino encontrar la medida adecuada en las porciones para poder disfrutar de la comida, sin que ello se traduzca en un aumento de peso.

Así explicó la llamada “paradoja francesa”, como se ha llamado al hecho que Francia tiene un 50% menos obesidad que EE.UU., aún cuando los galos comen con más grasas. Rozin recordó un estudio en el que compararon matemáticamente los tamaños de productos alimenticios individuales de supermercados franceses y norteamericanos. La medición demostró que la ración media de comida en París es de 277 gramos versus los 346 gramos que adquiere en la ciudad estadounidense. Es decir, en EE.UU. las porciones promedio por unidad son 25% más abundantes que en Francia.

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