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OPINIÓN: Carne de manipulación

OPINIÓN: Carne de manipulación

Esta semana, décimo aniversario de la masacre del 11-M, hemos podido ver de nuevo a toda nuestra hipócrita clase política fingiendo solidaridad con las víctimas, mientras bloquean desde las instituciones todo intento de averiguar la verdad sobre aquel atentado.

Aunque esta vez ha habido una novedad: el perceptible pacto alcanzado por PP y PSOE para pasar página e imponer una versión oficial, la tercera en diez años, que permita enterrar definitivamente las investigaciones. Primero le dijeron a la opinión pública que el atentado era obra de Al Qaeda y consecuencia de la Guerra de Irak: primera versión oficial. Después, las sentencias de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo afirmaron que el atentado no era obra de Al Qaeda, sino de una célula islamista independiente, y que no era consecuencia de la Guerra de Irak: segunda versión oficial. El domingo pasado, tres de los principales periódicos de ámbito nacional publicaban sendos artículos de Fernando Reinares en los que enunciaba las tesis contenidas en su libro, de reciente publicación: dicen ahora que el atentado no sería consecuencia de la Guerra de Irak, pero sí que sería obra de Al Qaeda: tercera versión oficial. Con esa nueva versión oficial islamista, todos contentos: los de Al Qaeda son los autores del atentado, pero el PP no tendría culpa de nada por alinearse con Bush en la etapa de Aznar. Y así Rajoy y Rubalcaba sellan el abrazo de Vergara que les permitirá seguir ignorando las demandas de Justicia de las víctimas y seguir repartiéndose a pachas el poder y el presupuesto. Durante esta semana, Libertad Digital ha estado publicando una serie de vídeos y artículos que demuestran, más allá de toda duda razonable, cómo toda la investigación oficial del 11-M está basada en pruebas obscenamente falsas. De todas ellas, la más evidente para cualquiera, sin más que aplicar el sentido común, es lo referente a la metralla de la bomba de Vallecas. Como saben Vds, en la prueba principal en la que descansa todo el sumario del 11-M, la mochila de Vallecas, había clavos y tornillos como metralla. Sin embargo, en los cuerpos de las víctimas mortales del 11-M no apareció metralla terrorista ninguna. Esto es lo que declaró en su día la Dra. Baladía, encargada de coordinar las autopsias aquel 11-M: «Ni clavos, ni tuercas, ni tornillos; no había metralla entre nuestros 191 muertos» Como ven, las 10 bombas que estallaron en los trenes no tenían metralla. Lo que quiere decir que no eran como la mochila de Vallecas y que ésta es, por tanto, una prueba falsa, una prueba colocada. ¿Resulta fácil de entender, verdad? Es tan evidente la falsificación, que por eso ningún defensor de la versión oficial quiere entrar nunca en el tema, como he podido comprobar personalmente en algunos debates que he mantenido en medios de comunicación esta semana: cada vez que invitas a algún defensor de la versión oficial a que explique públicamente cómo es que en los cuerpos de las víctimas no había metralla, cambia de tema o te dice que no quiere entrar en detalles concretos. Desde el principio de las investigaciones, este medio de comunicación, Libertad Digital/esRadio, ha estado siempre haciendo hincapié en las pruebas, eludiendo entrar en teorías y tratando de no fiarse de testimonios verbales, por muy escandalosos que fueran. ¿Y saben ustedes por qué? Pues porque las pruebas constituyen la única manera de garantizar que no nos intoxiquen, ni manipulen. Solo basándonos en pruebas reales podemos estar seguros de intentar aproximarnos a la verdad. Si admites que te cuelen una prueba falsa como prueba fundamental del caso, estás vendido, como lo están hoy en día todos aquellos que defendían sinceramente la versión oficial: ya vamos por la tercera versión oficial islamista que les cuelan. Y el problema es que en el futuro les podrán colar, si quieren, cualquier otra versión. Por ejemplo, imaginen que a nuestra casta política le interesara en un momento determinado decir que los falsos islamistas del 11-M estaban relacionados con la extrema izquierda, o con la extrema derecha, o con ETA. Les bastaría con presentar una nueva versión oficial, basada en la colaboración entre islamistas y cualquier otra cosa que conviniera. En esa situación, yo continuaría donde estoy: denunciando la falsedad de las pruebas del caso y la falsedad, por tanto, de esa nueva versión oficial. Pero aquellos que han tragado con las mentiras primigenias estarían absolutamente vendidos ante la nueva manipulación. Porque para quien fabrica algo como la falsa mochila-bomba de Vallecas, inventar pruebas que demuestren que alguno de los muertos en Leganés hablaba vasco en la intimidad, o tenía una amigo antisistema, o se codeaba con cualquier grupúsculo fascista, sería un juego de niños. De hecho, las conexiones necesarias ya están incluidas en el sumario, así que bastaría con activarlas. Cuando admites pruebas falsas, te conviertes en carne de manipulación.

Luis del Pino, Director Sin Complejos, esRadio

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1 Comentario

  1. Juan

    El PP prometió esclarecer todo lo ocurrido en esta masacre cuando llegara al poder. Sin embargo ha seguido el camino iniciado por Zapatero.
    Creo llegado el momento de intentar conseguir que otro partido que no sean de los de siempre tome el timón de nuestro pais y traten de enmendar la decadencia moral y política de nuestro país.

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